DIA 3
Al desayuno, las caras eran de alegría y de muchas ganas de salir a recorrer el hermoso y enorme Salar de Uyuni que veíamos desde los enormes ventanales del comedor del hotel.
Varios ya habían salido a sacar algunas fotografías alrededor del hotel, con un infinito bastante borroso por el viento que arrastra la sal y con algunas vicuñas salvajes que comen mansamente los pastos alrededor de las instalaciones.
Salimos a eso de las 10, 30 y el viento fue la novedad del día. Tal era la intensidad que en algunos sectores “llovía” sal.
Algo raro en la época, pero no nos amedrento en ningún momento y bajamos varias veces de las camionetas para pisar, disfrutar y fotografiar las inmensidades de este salar increíble.
Se siente en crujido de la sal bajo las gomas enormes de las camionetas, hacemos algunos zigzag breves y se sienten muchas cosas más ante tanta inmensidad blanca.
La Isla de Pescado estaba casi desierta… el viento hacia que la gente solo pasara a verla, incrustada en medio de la llanura blanca.
Bajamos y hicimos el intento de subir hasta la cima pero era realmente imposible…el viento era demasiado fuerte y en algunos pasajes donde la picada se hace finita se torno peligroso el ascenso y decidimos suspender y bajar a piso firme.
En la picada de bajada era más fácil el camino y algunos intentamos llegar mas arriba por allí, metiéndonos entre enormes cardones milenarios y tirando algunas fotografías de ese paisaje tan raro y especial.
Las chicas se animaron y casi llegan hasta arriba, así que fueron quienes hicieron mas fotografías del lugar.
Aprovechamos para almorzar la vianda arriba de las camionetas disfrutando ese paisaje tan especial y partimos para seguir nuestro camino.
Queríamos cumplir con nuestro objetivo de dar toda la vuelta entera al Volcán Tunupa, de 5.430 metros que se encuentra al borde del Salar.
Para esto tomamos hacia el oeste hasta encontrar la planchada de salida del salar y entramos en unas ruinas cercanas al poblado de Tahua y desde allí seguimos por huellas y caminos hacia nuestro punto final del día, la comunidad de Alcaya, custodia de unos restos arqueológicos de gran magnitud.
Esta comunidad esta ubicada a los pies de los cerros Panturrani y Taipi Qollu y posee un microclima especial en donde ceso el viento y pudimos disfrutar a pleno.
Mas allá, entre los cerros Mallkus y Tallas se encuentran los restos de una ciudad prehispánica de grandes proporciones y a más de 4000 msnm.
Allí dimos con un guía del lugar que llevó solo a los que se animaron a una caminata de altura hasta donde se encuentran las momias al aire libre con sus ajuares mortuorios que realmente fueron una gran experiencia.
La vista del lugar fue impactante, con el sol casi cayendo y el grupito a cargo de Norberto que subía por una picada bastante difícil, sorteando las piedras, el frio y el viento que soplaba allá arriba.
El sol caía, cuando empezamos a atravesar las Salinas de Garci Mendoza por el lado este del Volcán Tunupa desde donde regresábamos hacia el Salar de Uyuni para volver a nuestro hotel, luego de un día impresionante y de muchas vivencias diferentes.
Al llegar al hotel nos enteramos que el viento había sido una tormenta de grandes dimensiones en toda la zona y que incluso había tirado una torre de alta tensión dejando a todo Uyuni y Colchani sin luz.
Por suerte el hotel cuenta con grupo electrógeno propio y tuvimos la preciada luz para nosotros, aunque ya sabíamos que no tendríamos combustible al día siguiente, por lo que recurriríamos a los tanques adicionales que llevábamos en el techo de nuestras camionetas.
La cena, como siempre, fue el momento en donde pudimos compartir las vivencias del día, que fueron bastante fuertes.

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