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VIAJES
NOA II - Diciembre de 2006

El Noroeste Argentino no deja de sorprenderme en cada visita… de marzo a diciembre sufre cambios increíbles y los mismos paisajes y lugares parecen ser totalmente diferentes.
Esta vez fuimos mas camionetas y mas personas… Esta vez el recorrido fue totalmente diferente…
Pero también esta vez el asombro nos gano la partida y quedamos todos maravillados de tanta belleza… de un entorno verdaderamente autóctono donde se pueden sentir un pasado de gran cultura mezclado con una tierra poblada de volcanes e historias.

Al regresar de Semana Santa ya sabia que no terminaría el año sin volver a ese norte que tanto impacta… que tanto conmueve… y así fue.
Elegimos la fecha cuidadosamente, teniendo en cuenta varios factores que terminarían haciendo mas ameno el Safari.
Así fue como fuimos llegando de diferentes lugares, a nuestro encuentro pactado en San Salvador de Jujuy el día planeado. La cena fue armoniosa y aprovechamos para compartirla con Walter, un gran amigo de Jujuy que cumplia años y que siempre nos da la ayuda necesaria para sentirnos como en casa.

   

El día 1 nos encontró temprano aprovisionándonos de todo lo necesario para pasar los primeros 3 días en el medio de una de las zonas mas bellas de nuestro país, pero donde no hay nada.
Hicimos una parada obligatoria en Purmamarca, donde pudimos recorrer la famosa plaza de artesanías y hacer varias fotografías del lugar.
El almuerzo fue típico y regional, en un coqueto resto frente a la plaza donde pudimos probar unos excelentes Tamales y Humitas, mas unas empanadas que daban para repetir.

   

De allí al asombro de la impactante Cuesta de Lipan, donde nuestras camionetas tuvieron su primer gran prueba de esfuerzo pasando de 1.500 a 4.600 msnm en la puerta de entrada a la puna Jujeña.
Al otro lado nos esperaba el leve y suave descenso hacia el encuentro con la famosa ruta 40 y la blanca Salina Grande.
Pisar el suelo que parece hecho de inmensas baldosas de sal da una sensación extraña… se siente la energía del lugar y se refleja en la cara de cada uno de los integrantes del Safari.

   

   

Nos quedaba tiempo aun para visitar fuera de nuestro programa el pueblo de Abdón Tolay donde se encuentran extrañas formaciones de piedra y muchos petroglifos antiguos dibujados en ellas.
Cumplimos con el ritual de conseguir un guía y permitir que ellos cumplan con el deber de proteger su lugar y fuente de trabajo y recorrimos unos grandes farallones de piedra descubriendo cada dibujo y cada forma con nuestras cámaras, mientras escuchábamos atentamente las historias que nos contaba el guía.

   

   

De allí a nuestra primer parada para cumplir con nuestro primer día de Safari en tiempo y forma.
La Hostería Pastos Chicos de Susques es un Oasis en medio de la Puna Jujeña… Se podría decir que es la parada obligatoria a quienes quieren pasar a Chile por el mejor paso del norte de nuestro país.
Nos recibió una noche increíble de Luna llena, colmada de estrellas.
Una cena liviana, una buena ducha caliente y una cama cómoda hacen que nuestro primer día en la altura pase totalmente desapercibido.

El día 2 nos encontró saliendo temprano a visitar Susques.
El pueblo mas antiguo de la puna Jujeña nos recibió con sus contrastes típicos.
Las calles de tierra, las construcciones de adobe, mezcladas con grandes y flamantes camiones que hacen allí su parada obligatoria de aduana en la frontera dan un marco fuera de lo común.
La caravana de 6 camionetas se detuvo frente a la estación de Policía y a la Escuela que estaba con chicos en clase y creo un pequeño alboroto pueblerino.
Mientras esperábamos que la encargada nos abriera las puertas de la Iglesia mas antigua de Jujuy, nos sorprendió en plena calle la presencia de una pequeña llamita que vino simpática a recibirnos buscando alguna galletita de mano de las chicas del grupo.
La Iglesia de Susques es la mas antigua de todo Jujuy y se nota en su simpleza y su calidez interna.

   

   

   

Nuestro camino debía seguir así que salimos de Susques con rumbo sur a buscar la línea divisoria con Salta.
Nos sorprendió en el camino el poblado de Huancar donde encontramos un grupo de simpáticas artesanas en la plaza hilando pelo de llama y de vicuña, otra iglesia impactante y chicos que nos miran asombrados, que preguntan todo y que reciben con alegría algunas golosinas que llevamos para esas ocasiones.
Teníamos malos comentarios de las Termas de Sey, y no pudimos comprobarlos ya que pasamos de largo sin darnos cuenta cual era el lugar donde estaban las viejas piletas abandonadas.
Visualizamos de cerca las formas del Volcán Tuzgle que domina la zona con su imponente tamaño y lo rodeamos por un camino de huella con paisajes que cambiaban increíblemente en cada curva.

   

   

   

El limite con la provincia de Salta nos sorprendió tras una curva en el preciso momento que vimos adelante el famoso Viaducto de La Polvorilla. Imponente con su altura y su estructura de acero, parece ser el sostén natural de las montañas que tocan sus puntas.
Nos cobijo su sombra para aprovechar la vianda mientras comentábamos todo lo que habíamos descubierto en tan solo un mediodía de Safari.
Tuvimos la oportunidad de subir a disfrutar del paisaje desde arriba mismo del Viaducto y asombrarnos ante la magnitud de esta obra maestra de la ingeniería por donde circulaba el famoso Tren de las Nubes.

   

   

De allí en adelante, seguiríamos el camino de las vías de ese trazado perfecto en plena puna Salteña, tocando algunas viejas estaciones que aun ven pasar cada tanto al viejo tren de carga que va a Chile.
Extrañas formaciones, altísimos farallones de piedra, enormes cauces de ríos secos nos van sorprendiendo a medida que avanzamos y nos invitan a salirnos del camino con nuestras 4x4 para ir hasta allí mismo donde están las cosas y disfrutarlas con nuestra vista y nuestras cámaras.
Un hermoso camino con cientos de curvas nos deja maravillados entre las luces del atardecer y extrañas sombras alargadas.
Llegamos al final del día y nos recibe el calido Refugio Municipal de Tolar Grande, donde nos esperaba Adolfo, el medico, un personaje increíble oriundo de Parque Chacabuco y que trabaja como medico aquí.
A el le dejamos una caja enorme con medicamentos que nos donara para tal fin nuestro amigo Osvaldo García.
Aquí pudimos darnos otra ducha bien caliente, cambiarnos para la cena y disfrutar de una caminata tranquila bajo la Luna llena y un cielo cubierto de miles de estrellas antes de irnos a descansar.

   

   

   

   

El día 3 nos encontró desayunando unos mates en el living del refugio, mientras bajábamos a la computadora las fotografías tomadas hasta el momento en el Safari para tener liberadas las memorias, luego nos reunimos en el comedor para un desayuno mas apetitoso y abundante.
El programa del tercer día iba a ser una mezcla de emociones debido a los lugares que visitaríamos.
Luego de despedirnos de Rosa y de las chicas del Refugio que nos atendieron bárbaro y apenas a la salida, nos detuvimos a tomar unas imágenes de parte de la ciudad vieja de Tolar Grande.

   

Luego y a poco de salir ya nos metimos de lleno en el Salar de Arizaro, uno de los mas grandes de nuestro país.
La idea era cruzarlo de este a oeste por una huella principal en buen estado camino a Caipe, la vieja estación de tren donde se cargaba el azufre que se extraía de Mina La Casualidad.
La vista cruzando el salar es impactante…una llanura de sal que nos obligo a detenernos en varias oportunidades para sacar fotografías.
El horizonte hacia todos lados nos mostraba unas vistas inmejorables, con cielos de nubes tormentosas y enormes cumbres volcánicas.

   

Ya con la estación de Caipe y el Salar de Arizaro a nuestra izquierda, nos encontramos con una lengua de lava gigante a nuestra derecha… admirando esa vista nos detuvimos frente a lo que parecía ser un horno de barro en lo alto.
La intriga pudo con nosotros y otra vez las 4x4 tuvieron mas trabajo para llevarnos a lo que serian unas cuevas abandonadas, habitadas por personas en otros tiempos y claramente delimitadas en 2 habitaciones subterráneas.
Afuera, todavía quedaba casi intacto un horno de barro y sal donde seguramente cocinaban… las chicas encontraron unas tumbas a unos 200 metros del lugar aun mas arriba… y seguían los descubrimientos.
Esta gente habitaba ese lugar inhóspito, en la cima de una lengua de lava volcánica con el salar como paisaje al frente y varios volcanes por detrás.
Nos motivo el descubrimiento y la propuesta fue ver si podríamos dar la vuelta alrededor de la lengua de lava, lo que fue aceptado por todo el grupo inmediatamente.
Lo peor que nos podía pasar era tener que regresar sobre nuestros pasos si no podíamos pasar.
Apuntamos las camionetas hacia el oeste, teniendo siempre a la vista allá arriba como un monumento la vieja estación de Caipe y fuimos bordeando todo el escorial.
Una llanura lisa y perfectamente transitable, aunque sin huellas a la vista nos sorprendió en nuestra aventura y pudimos dar toda la vuelta sin inconvenientes.

   

Otra vez en el camino, nos sorprendió encontrarnos con una cinta asfáltica en casi perfecto estado allí, a mas de 4000 msnm, entre la montaña y el salar abajo que parecía regalarnos olas de mar y playas a lo lejos.
Ese camino de asfalto era el que utilizaban los camiones que trasladaban el azufre de La Casualidad a la estación de Caipe.
Increíblemente se encuentra en muy buen estado a pesar de estar sometido a temperaturas extremas y amplitudes térmicas increíbles.
El mismo camino nos llevo derechito entre paisajes lunares y marcianos hasta la entrada misma de Mina La Casualidad.
Encontrar la mina es como entrar a un pueblo abandonado en el que vivieron mas de 3.000 personas en otros tiempos y que fuera abandonado allá por el año 1993 definitivamente.
Se distinguen claramente la Iglesia, la escuela, el casino de oficiales con sala de fiestas y albergue con habitaciones.
Las casas mas abajo y las maquinarias de refinamiento final donde se cargaba el material para ser trasladado en camiones.
Una línea amarilla que baja de lo alto nos indica que allá arriba estaba la verdadera mina de donde se extraía el material.
Teníamos información de ella a través de Eduardo, pero sabíamos que llegar hasta allá arriba implicaba un día mas y no estaba en nuestros planes, al menos esta vez, así que elegimos el casino para armar nuestro almuerzo y tomarnos un respiro de tantas emociones.

   

Luego de almorzar y de visitar todo el pueblo abandonado, el camino nos llevaría otra vez por el margen del Salar de Arizaro, como acariciando y recorriendo íntegramente sus contornos.
La huella por la que deberíamos bajar estaba a la vista y por ella se tiraron una a una las 4x4 en primera de baja como por un tobogán entre montañas de colores ocres y naranjas, con un fondo blanco que encandilaba la vista.
Abajo, nos esperaba una huella llena de curvas que nos descubría paisajes diferentes y nos obligada a detenernos a cada instante.
Perdimos de vista al salar, aunque intuíamos que estaba allí y de vez en cuando lo veíamos en nuestros GPS, como una mancha celeste, enorme.
Tras una curva, nos detuvimos de golpe, maravillados por lo increíble de las vistas.
La punta sur del Salar de Arizaro aparecía nuevamente frente a nosotros y un cono perfecto se erguía en medio del salar, pareciendo parte de la escenografita de una película de Ciencia Ficcion.
El Cono de Arita estaba frente a nosotros…imponente y majestuoso…
La mina de Arita esta trabajando y pudimos ver a varios operarios en plena función de selección de materiales que encajonan prolijamente con sus respectivos cartelitos indicativos.
El mástil con la bandera Argentina fue un imán hacia donde nos dirigimos para formar las camionetas y hacer una foto colectiva de todo el grupo con el Cono de Arita de fondo.
No pude hacer funcionar el disparador automático de mi D70s, lo que motivo varias cargadas al guia/fotografo que duraron varios días.
Bajamos a orillas del salar y por una huella nos acercamos todo lo que pudimos al cono… los GPS decían que estábamos a escasos 1.100 metros, aunque nadie se animo a entrar caminando por el salar hasta su base.
El lugar daba para quedarse un rato y eso precisamente hicimos… mirar… tomar unos mates… hacer algunas fotografías y disfrutar de tanta belleza increíble que estaba frente a nosotros.
Somos concientes de que no mucha gente ha estado allí y de que nos estamos llevando la frutilla del postre. Uno de los integrantes del Safari se acerca y me dice: “ Tano…con esto ya estamos completos… podemos volver contentos a casa”… -No…todavía falta lo mejor…

   

   

   

   

   

De a poco fuimos tomando la huella que nos llevaría a nuestro destino final del día y nuevamente en camino, las radios parecían apagadas.
Nos sorprendieron unos Suris y unos burros que corrían por el borde del salar y nos sacaron del silencio con algunos chistes…
Llegar a Antofalla apenas caído el sol y donde nos estaba esperando nuestro amigo y guía baqueano de la zona Adolfo Fabián fue lo que marcaba el final de un día verdaderamente valioso.
El lugar es precario… un pueblo donde apenas viven 72 personas, pero se transforma en un verdadero oasis en el medio de un desierto en donde hay agua caliente para bañarse, una mesa servida para cenar y mucha amabilidad de parte de sus pobladores.
Nos repartimos en las humildes habitaciones de la mejor manera posible y el sueño reparador nos dio fuerzas para enfrentar un nuevo día.

   

El día 4 amaneció mas temprano para algunos que quisieron salir a conocer este misterioso pueblito a modo de oasis al borde del Salar de Antofalla.
Las primeras luces le daban unos brillos especiales a todas las cosas en el pueblo… y allá nos fuimos algunos, a ver los invernaderos en donde tienen sembradas todas las verduras que consumen, a mirar los corrales donde tienen sus cabras, sus ovejas y sus llamas… a meternos un poco en su piel para sentir como viven allí… tan lejos de todo…
Y de golpe apareció un chico con guardapolvos blanco… inmaculado que pasaba camino a la escuela que tan bien dirige Mirta, su directora…
Lejos de nuestra realidad, pudimos percatarnos de que era día de semana y había clases también en la escuelita de Antofalla.
Presenciamos el izamiento de nuestra bandera y tenemos la certeza de que en esos lugares las cosas se sienten totalmente diferentes.
Escuchar Aurora, cantada por 5 o 6 chicos, le llena a mas de uno los ojos de lagrimas y de emoción…también esto es parte de este Safari.
Prometimos regresar antes de irnos y nos fuimos a desayunar.
Hacía 2 días que recorríamos lugares increíbles sin señal alguna de estaciones de servicio, así que este era el punto donde debíamos llenar nuevamente los tanques con el combustible de los tanques auxiliares.
Antes de partir, le hicimos la visita prometida a la escuela de Antofalla…
Los chicos nos esperaban ansiosos y su Directora nos abrió la puerta de par en para que pasemos a conocer su escuelita.
Muchos se asombraron al ver una escuela inmaculada… la única construcción de ladrillos del pueblo, nos cuenta Mirta con orgullo.
Un comedor impecable donde los chicos desayunan, almuerzan y meriendan todos los días.
Una cocina que parece de restaurante y 2 aulas que le compiten a la mejor escuela privada de cualquier ciudad nos dejan asombrados una vez mas.
La charla con los chicos es amena y divertida… no son pudorosos ni tienen miedo de la gente forastera….todo lo contrario…
Pudimos dejar algunos libros escolares, algo de ropa, algo de comida y muchas golosinas que llevábamos para ellos y nos despedimos prometiendo volver pronto a visitarlos nuevamente.

   

   

   

   

   

Nuestro camino nos llevaría esta vez, bordeando el Salar de Antofalla hasta su extremo sur.
Bordear el salar es como caminar por una cornisa por momentos… la huella parece una autopista y de repente se afina y hasta casi desaparece, metiéndonos de lleno sobre la sal y obligándonos a circular en primera de baja a menos de 5 kilómetros por hora, sacudiéndonos como si fuéramos una coctelera de bar.
Hay muchos animales en el borde del salar… ovejas, suris, burros y llamas que andan de a dos en plena época de paricion con sus pequeños, algunos casi recién nacidos, con el cordón umbilical colgando de sus vientres.
Las paradas son casi obligatorias ya que el panorama es bellísimo, con las montañas detrás entre tonos ocres, marrones y colorados…
De repente nos desviamos hacia adentro del salar por una huella muy pequeña y poco marcada… Nos acercamos a los “ Ojos del Campo”.
Una seria de pequeñas lagunas todas cercanas entre si, que se forman de rara manera con el agua de ríos subterráneos.
La característica especial de este mágico lugar es que estas lagunitas tienen diferentes colores a pesar de estar todas sobre el mismo terreno y a escasos metros de distancia una de otras.
Aprovechamos para caminar un poco a 3.200msnm, pisando un poco el salar de Antofalla.
Adelante se encuentra perfectamente claro y definido El Peinado… una meta que tenemos pendiente de hacer en otro Safari.
Llegamos a Orohuasi… cruzando una vega con agua y barro y por una huella de salar bastante flojita… Orohuasi es un pequeño caserío en el extremo sur del Salar de Antofalla en el que vive solamente una familia.
La excusa era llevarles una radio AM/ Onda corta que nos había conseguido usada en perfecto estado nuestro amigo el Perro y que queríamos dejarles para que tuvieran un poco mas de comunicación.
Lamentablemente no estaban… habrían partido a pie o en mula hacia Antofagasta para el festejo del día de la Virgen, es lo que nos dice nuestro guía baqueano Adolfo Fabián.

   

   

   

Por una huella casi imperceptible y que solo nuestro guía veía, nos dirigimos hacia el oeste, metiéndonos por vegas entre las montañas donde los paisajes se acercan a nosotros.
Esa sensación increíble de acercarte a los paisajes es algo difícil de explicar, pero se siente y lo sienten cada uno de los integrantes del Safari.
Casi de golpe nos aparece adelante Vega Las Quinuas… otro paraje donde viven solo 3 personas…
En Vega Las Quinuas hay una vertiente natural de agua dulce que baja de la montaña cuidadosamente canalizada, haciendo un zig-zag que permite servir de riego natural al entorno arbolado de Sauces y Álamos que elegimos para parar a almorzar nuestra vianda.
Esta gente tiene una carpintería y trabaja la escasa madera de los propios árboles que planta.
El caserío se encuentra naturalmente protegido por un farallón altísimo a cuyo pie hicieron una plantación de verduras, vides, manzanas y peras que no se puede creer…
Nuestra caminata por esa plantación con la vista del salar detrás nos hace creer que muchas cosas son posibles con empeño y esfuerzo.
En Las Quinuas dejamos también algunas cosas necesarias, como algo de ropa, comida, cigarrillos negros y una botella de Whisky que nos habían pedido y partimos llevándonos un perro que estaba prometido para un señor de Antofagasta… Gracias Ceci y Chris por cargarlo gentilmente en su camioneta.

   

    

   

Nuestro camino seguía y era hora de partir… así que nos fuimos despidiendo con la sabida promesa de volver y tomamos rumbo hacia Vega La Botijuela.
El camino tradicional nos haría recorrer parte de la huella que bordea el salar que ya habíamos recorrido antes, así que nuestro guía saco un as de su manga y nos metió nuevamente entre las montañas por otra de esas huellas que solo el veía.
Llegar por detrás a Vega La Botijuela era novedoso para todos ya que nadie había llegado antes por ahí… Se puede apreciar de frente el paisaje que no se ve cuando uno sube desde el salar y juro que todos nos quedamos asombrados… detenerse era obligatorio en esos casos así que recién después de sacar varias fotografías y admirar tanta belleza, decidimos entrar a la casa de Simón.
Vega La Botijuela es un paraje solitario, también con una vertiente natural proveniente de la montaña…la diferencia es que aquí hay un Geiser enorme que supo estar activo mas o menos hasta el año 1973 según algunos estudios y que luego se “ apago” misteriosamente.
Al pie del Geiser y al borde del precipicio frente a un paisaje indescriptible hay una pileta termal natural que no estaba tan limpia como la ultima vez que estuvimos allí.
Simón, un personaje increíble, es la única persona que vive allí y tampoco estaba en su casa… otro mas que habría rumbeado para Antofagasta con motivo de la fiesta de la Virgen.
No se puede estar poco tiempo en Vega La Botijuela, porque es demasiado bello e increíble como para irse rápido… así que lo disfrutamos y cuando se hizo la hora nos juntamos para salir…
La bajada de la vega es brava y las 4x4 otra vez debieron usar la primera de baja y esforzarse mucho….abajo nos esperaba la vega inundada que por suerte no tenia gran cantidad de barro y no nos complico la salida.

   

   

   

   

Una vuelta a la punta de una montaña y otra vez sobre el salar, pero esta vez había que cruzarlo, así que tomamos la huella correcta y apuntamos las trompas hacia el este.
Al otro lado, nos esperaba la Quebrada del Diablo…un paso de altura a casi 4.700 msnm que debíamos atravesar para llegar a nuestro destino nocturno.
Varias veces paramos a deleitarnos con el paisaje del Salar de Antofalla visto desde lo alto, con el sol reflejado sobre sus ríos blancos de sal y sus partes inundadas… hasta que lo perdimos de vista y nuevamente nos internábamos entre las montañas esta vez de colores amarillos y ocres claros…
Algunas llamas pastando en lugares fértiles… algunas vicuñas salvajes que se alejan de nosotros y un paisano que nos saluda desde lo alto de una cima son las novedades del cercano fin de otro día de Safari.
Son las 19,30 hs cuando entramos a Antofagasta… nuestra primera población con mas de 80 habitantes, estación de servicio y teléfono en 4 días… Antofagasta seria nuestro bunker por los siguientes 3 días de Safari.
La hostería municipal es para nosotros como un hotel de lujo después de 2 noches en plena puna.
También podremos ordenar un poco todos los bártulos, dejar ropa para lavar y hacer limpieza general dentro de los vehículos.
Algunos aprovechamos para meter las camionetas en la fosa del nuevo taller frente a la estación de servicio y ajustar algunos tornillos flojos de tanto traqueteo y regular amortiguadores, mas una mirada general para estar mas tranquilos.
La cena fue rápida y nos fuimos a dormir temprano ya que el día siguiente seria el mas largo de todo el Safari.

   

   

   

El día 5 nos encontró desayunando temprano y con algunas noticias malas. Carlos venia arrastrando una conjuntivitis desde Jujuy que se estaba complicando con el polvo y la falta de humedad… los remedios recetados no parecían hacer efecto y como ya tenia antecedentes de problemas en la vista decidió regresar a Buenos Aires. Le marcamos el camino en su GPS para que no tuviera problemas y lo despedimos con tristeza.
El otro problema era el turbo de la camioneta de Oscar, nuestro vehículo de apoyo técnico necesitaba aceite y en Antofagasta no había, así que encargamos el aceite a Belén y resolvimos que hasta tanto llegara cargaríamos a Oscar y Ana Maria en otra camioneta para que no se pierdan nada.
Claudio y Pasti fueron los que gentilmente se ofrecieron a llevarlos en la Nissan Frontier.
Así que partimos a eso de las 9,30 hs ya con una hora de retraso en el horario estipulado.
La idea era entrarle al Volcán Galán desde el sur…exactamente al revés de cómo lo hiciéramos en Semana Santa, así que nuestro camino nos llevaría esta vez hasta el pueblo de El Peñón primero.
La línea del asfalto que estaban colocando en Semana Santa ya se encontraba totalmente destruida y la mala suerte hizo que tuviéramos que demorarnos para cambiar una goma que reventó.
El retraso no impediría que lleváramos adelante el plan del día, así que le pusimos pilas al camino y tomamos al fin la huella que nos llevaría hacia uno de los cráteres de volcán mas grandes del planeta.
La llegada a Laguna Grande fue increíble porque estaba llena de Flamencos rosados y blancos y su color parecía mucho mas azul que en abril.
Nos acercamos despacio y pudimos admirar y fotografiar esas aves realmente hermosas.
Allí nos salimos de la huella para acercarnos a la orilla de la laguna desde donde pudimos admirar mucho mejor todo el panorama que se presentaba ante nosotros.
Un pequeño acantilado nos detuvo y tuvimos que seguirlo hasta encontrar por donde bajar a orillas del agua.

   

   

   

El día se presentaba con un clima apacible, no había viento y la temperatura era de 23 grados lo que nos permitía disfrutar mas aun de todo el mágico entorno.
Seguimos nuestro camino y llegamos, trepando en nuestras 4x4 al borde del labio sur, a 4.600 msnm se abrió ante nosotros la vista impresionante del cráter del Volcán Galán… mas de 45 km de largo y casi 30 km de ancho hacen de este volcán uno de los mas grandes del mundo.
Puedo apreciar las caras de los demás participantes del Safari… entre asombro e incredulidad no pueden dejar de mirar hacia todos lados admirando semejante belleza paisajística.
Estamos muy altos para comer así que emprendimos la bajada hacia adentro del cráter y decidimos ahorrar parte del tiempo perdido comiendo las empanadas de la vianda en la misma camioneta.
Circulamos por una llanura interna del cráter y tuvimos la experiencia de ver pasar delante de nuestras camionetas a varias manadas de Vicuñas salvajes.
Cruzamos algunos ríos de deshielo que todavía tienen hilos de agua y así llegamos a la Laguna de Diamante.
La laguna impacta de verdad… en pleno centro del cráter, de color azul reflejando el cielo que parece estar mas cerca y llena de aves, contrastando con los ocres de los labios del oeste.
Una tormenta se avecina del lado este y las nubes dan un poco de temor así que emprendemos camino nuevamente.
En el cráter del Galán hay una confluencia exacta de paralelo y meridiano. S 26.00.000 W 067.00.000… Es una de las confluencias mas alta a la que se puede llegar en vehículo en todo el mundo con 4.820 msnm.
Allí nos dirigimos y pudimos comprobar que la apacheta (pirámide de piedras que sirve para marcar un lugar) construida por Eduardo Cinicola y Cia y mantenida en viajes anteriores no estaba… decidimos levantarla nuevamente y colocamos para la foto una bandera Argentina de modo simbólico.
Pasamos por la Vega de Aguas Calientes y seguimos camino acercándonos a extrañas formaciones de piedras volcánicas que forman figuras de diversa índole.

   

   

   

   

Hicimos varias paradas pero pudimos recuperar el tiempo perdido… llegamos al labio norte para emprender la bajada a la hora planeada con anterioridad.
La bajada esta sumamente arenosa lo que dificultaba el transito de los vehículos que tuvieron que apelar a toda su potencia nuevamente.
La vista del descenso del volcán con el rio Los Patos abajo y el Salar del Hombre Muerto al fondo a las 17 hs era un espectáculo único… la hora ideal y el paisaje increíble… no se podía pedir mas en ese momento.
El vadeo del rio Los Patos no presento ninguna dificultad en esta época y el camino amplio se transformo en una huella minúscula.
Rodeamos parte del salar y tomamos el camino nuevo que evita la mina de Litio y sus fastidiosos portones eléctricos y emprendimos el camino hacia las Ruinas de Incahuasi.
Tomamos 7 minutos de nuestro tiempo para detenernos en la Escuela de la Aguadita a dejar unas donaciones que llevábamos para los chicos… el suficiente para darles un beso a cada uno y bajar de la camioneta varias cajas con alimentos, ropa y golosinas.
Llegamos justo a las Ruinas de Incahasi… eran las 18 y nos quedaba casi 2 horas para disfrutarlas… la mejor luz.
Entramos y subimos hasta arriba para poder ver todo con el mejor panorama…Son ruinas de una antigua mina de oro y plata explotada por los Incas, luego por los Españoles y mas tarde por los Ingleses. Se distinguen perfectamente bien las tres épocas por el tipo de construcción de cada una de ellas.
La vista al atardecer con el salar de fondo es admirable y nos quedamos hasta que oscureció para disfrutarlo bien.
El camino de regreso seria de noche… entre comentarios de lo vivido durante el día se hizo mas corto de lo que parecía.
Nos esperaban con la comida lista en Antofagasta y luego el descanso reparador que esta vez hacia mucha falta.
Todos tomaron con alegría la noticia de que desayunaríamos a las 10,30 hs.

   

   

El día 6 empezó bien tarde, de manera que todos pudieran reponerse del largo día anterior.
Teníamos muchas cosas programadas y queríamos hacer todo y aunque resulto raro estar saliendo a las 11 hs, el día acompaño con una excelente temperatura.
Tomamos la ruta 43 hacia el sur, entre los volcanes Alumbrera y Pucara y los negros, donde las lenguas de lava sólidas impresionan por su tamaño al costado del camino.
Mas adelante la llanura del Volcán Carachi Pampa nos presenta sobre la izquierda un sinfín de volcancitos de diferentes tamaños y colores.
A la derecha impacta el Carachi con su imponente forma y color en medio de una pampa llana y clara.
Tomamos la huella que lo rodea por el este y entre enormes arenales circulamos a su alrededor hasta toparnos con parte de su escorial al que debemos subir con extremo cuidado.
Las camionetas vuelven a cumplir la función para la que fueron creadas… desplegando toda la potencia de sus motores.
Hay que andar con cuidado por ahí porque las piedras son filosas y un error de manejo puede costarnos una cubierta nueva.
Llegamos a la cima y el mirador que se abre ante nosotros nos deja sin aliento… todo el Campo de Piedra Pómez allá abajo… como si fuera una ciudad enterrada o semidestruida… como si fuera una superficie de algún lejano planeta desconocido… como cada uno la quiera imaginar en el interior de su propio asombro.
Las cámaras saltan de los bolsos casi mágicamente ante semejante panorama… y nos tenemos que quedar un rato allí, admirando esa enorme superficie de formaciones extrañas.

   

   

   

La bajada del escorial es lenta pero segura y ahora si nos empezamos acercar a las formaciones.
Nos vamos dando cuenta que esas piedras son enormes realmente, algunas llegan a medir mas de 12 metros de altura y forman como una especie de laberinto infinito.
Lo vamos rodeando y estudiando para ver por donde entrarle… pasamos por el lugar donde acampamos en Semana Santa y mas adelante se pone mejor.
Nos metemos adentro… como en cámara lenta.
La primera de baja regulando y los ojos mirando para todos lados… asombrados ante semejante espectáculo que nos regala la naturaleza.
Nos vamos encerrando de a poco en ese laberinto gigante hasta que decidimos parar a almorzar.
Armamos unas improvisadas tolderías entre las camionetas para proveernos de un poco de sombra y nos dedicamos a nuestras milanesas con tortilla.
De postre hay fruta y dulce de batata con chocolate que a esta altura era como un manjar de los dioses.
Caminamos por ahí descubriendo formas e imágenes diferentes enmarcadas con fondos totalmente diferentes. Hacia el este un cielo tormentoso y al oeste un cielo azul brillante.
Al sur un conjunto de montañas entre ocres y amarillos y al norte el dominante Volcán Carachi.
Luego de recorrer sus formas y lugares resolvimos emprender el regreso pero no por el mismo camino.
La aventura era meternos a buscar una huella que figuraba en nuestros GPS mas al oeste y que daría la vuelta por detrás de la cara oeste del Volcán Carachi Pampa… por la laguna y un pequeño salar.
Nuestro guía baqueano no conocía esa zona en particular pero su opinión siempre es valida ya que es conocedor de suelos, salares y lagunas, lo que es muy importante para sentirse seguro.
Puse la trompa de la Pathfinder apuntando al oeste y me metí en la famosa zona que llaman “El mar de olas”.
Este mar de olas son pequeñas ondas en forma de ola de mar formadas por los grandes vientos que se producen allí en épocas de verano e invierno. Hay que transitar lento y con cuidado hacia la huella imaginaria que estaría adelante.
Jamás encontramos la huella que debería estar allí, pero confiamos en que alguien muy responsable la había dibujado en algún momento y nos montamos imaginariamente en ella para alcanzar el borde del salar.
No quería correr riesgos así que busque un terreno mas alto para ver mejor todo y recién allí avise que me siguieran dejando una prudente distancia detrás de mi.
El salar estaba duro como garrote allí y tanto que hubo que avanzar a menos de 5 km/hora para no rompernos las cabezas adentro de las camionetas.
Al llegar al escorial, lo lógico hubiera sido rodearlo por el borde a todo su alrededor pero esto es un Safari fotográfico y mi idea es siempre transitar por donde tengamos la mejor vista y la mejor vista aquí era la mas alta así que lo mandamos a Adolfo a subir a pie el escorial y ver que había allá atrás…
Las señas eran de que subiéramos así que arriba todo el mundo y allá vamos.
El escorial no presentaba grandes peligros…solo habia que transitar despacito y con prudencia para no romper una goma.
Todos por la misma huella y despacito fuimos descubriendo lugares hermosos y paramos un montón de veces… es raro pensar que estamos transitando por lo que un día hace miles de años produjo tanta destrucción.
Adolfo nos marca que hay una huella fresca adelante… de una sola camioneta y posiblemente de una toyota…
Se hace un silencio pero nadie discute lo que dice el guía baqueano… La huella era clara y reciente y nos sirvió por momentos como guía aunque a veces se metía demasiado cerca del salar para mi gusto perdiendo altura así que entre ella y la que fuimos inventando tuvimos una excelente y poco vista, visión de la cara oeste del Volcán Carachi Pampa.

   

   

   

   

   

Al llegar a terreno firme, nuestro guía nos marco otra de sus huellas…de esas que el solo ve para llegar a Antofagasta a tiempo para la entrada al pueblo de las vírgenes traídas desde diferentes lugares…
Claro… habíamos perdido por un rato entre tanto paisaje maravilloso la noción de la realidad… hoy es 8 de diciembre… el día de la virgen…
Antofagasta parecía estar vestido de fiesta… y llegaban algunos grupos de personas con sus mejores atuendos, siguiendo diferentes vírgenes hasta la iglesia donde era la misa.
Luego, las diferentes congregaciones dieron una vuelta completa al pueblo, entre rezos y tradicionales cánticos y oraciones.
Quedamos como en paz… después de un día excelente y todavía quedaba un poco mas…
La cena de despedida de la puna estuvo organizada como siempre en la casa del Papa de Adolfo que nos cocino unas truchas en milanesas de no creer.
Tuvimos la actuación exclusiva de una coplera al pie de nuestra mesa y a los postres y también la visita del cacique de Cienaga La Redonda y su gente… mujeres y niños que vinieron a agradecernos personalmente las donaciones que les llevamos de ropa, comida y otros elementos de necesidad.
Aca donamos las cañas de pescar que gentilmente nos donó nuestro amigo Walter Oliva y que eran muy esperadas. También entregamos la radio a la gente de Orohuasi personalmente.
También nos visito Simón, el habitante solitario de Vega La Botijuela que nos contó que era el quien nos había saludado desde arriba de la montaña cuando venia hacia Antofagasta en su mula.
Al cierre de la cena nos fuimos derechito para el escenario del pueblo, donde se inauguraba el II Encuentro de Copleros de la Puna.
El escenario maravilloso, montado al pie del cerro a un costado del pueblo, decorado con antorchas de fuego daba un marco increíble al final del día.
La conocí a Julieta Albarracin de Turismo de Catamarca quien siempre nos dio todo el apoyo para nuestros viajes a su tierra, ella estaba en el encuentro y nos reconoció y aprovechamos para agradecerle todo su trabajo.
La ultima noche en Antofagasta fue increíble y nos fuimos a descansar sabiendo que habíamos cumplido.

   

   

   

   

El día 7 nos encontró relajados, desayunando y cargando las camionetas para emprender el viaje de regreso a casa.
Todavía nos quedaba un lindo camino de regreso por la puna.
Entramos al escorial del Pucara donde pudimos visitar las ruinas de una vieja fortaleza indígena construida al pie de la única laguna de agua dulce de la zona.
La pampa del Carachi nuevamente, el Peñón… montañas de diferentes y asombrosos colores a ambos lados del camino.
Algunas llamas y muchas vicuñas salvajes… La Laguna Blanca a nuestra izquierda que parecía casi seca, la Cuesta de Randolfo en el pico máximo de altura antes de bajar a niveles de altura mas normales.
Un médano en la altura a mas de 3900 msnm nos sorprende y tenemos que parar nuevamente.
Luego la bajada… una parada obligada en Barranca Larga a cumplir una promesa hecha en Semana Santa a Pirucha, la dueña del único parador de todas las 5 horas de trayecto entre Antofagasta y Belén.

   

Y la llegada a Belén… El asfalto… los semáforos… el ruido…
Llegamos a Catamarca por la bella e impactante Cuesta de Sebila y nos alojamos en el hotel y sin ducharnos nos fuimos a comer unas “ pizzas”.
Esa seria nuestra ultima cena juntos… nada especial… solo pizzas y cerveza entre un grupo de amigos que tuvimos la oportunidad de conocernos y compartir varios dias envueltos en la magia cautivante de la Puna del Noroeste Argentino…
Un lugar unico… de verdad.
Sera hasta Semana Santa del 2007. El NOA III ya esta en marcha y vos podes ser parte.
No te lo pierdas.

Integrantes del Safari NOA II - 06
Alejandro Danzi
Nancy Jason
Claudio Liguori
Pasti De Rosa
Christian Germain
Ceci Gomez
Carlos Ocampo
Marcelo Miyashiro
Ana Maria Fernasini
Alexander Murray

Apoyo Tecnico y Logistico
Victoria Casella
Oscar Roldan
Se agradece la colaboracion del Señor Alejandro Danzi en la logistica GPS

Guia Baqueano de la zona
Adolfo Fabian

Organizador y Guia
Horacio Tano Baldi


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Horacio Baldi    Christian Germain y Cecilia Gómez

Alejandro Danzi    Claudio Liguori    Nancy Jasón

Carlos Ocampo    Pasti de Rosa    Victoria Casella