NOA I 2011

El Safari del NOA sigue siendo a mi entender, uno de los itinerarios que mas me agradan y que llenan mas las expectativas de todos los participantes.
Estar 5 días metidos dentro de la Cordillera de los Andes, en lugares adonde claramente no llega casi nadie, donde no hay siquiera señal de celular es toda una verdadera experiencia. A lo que por supuesto le sumamos los impresionantes motivos fotográficos que se van presentando cada día y a cada momento.
El grupo ya casi estaba formado con un mes de anticipación, con José Luis, Lidia y Viviana y solamente Ayumi se sumo a último momento aprovechando que es chiquita y pudo ubicarse en la tercera fila de asientos de la Toyota Land Cruiser.
Se sumaban al grupo Ruben y Mariana en su Kia Sorrento por un lado y Javier y Monica en la Toyota Hilux por el otro.
Hicimos el necesario enlace hasta Ceres para hacer noche y descansar de todos los nervios de los preparativos previos que normalmente estresan bastante a todos los participantes y ya el segundo día, entramos al Safari en el desvío por el Rio Juramento hacia Coronel Moldes, donde bordeamos todo el Dique Cabra Corral al atardecer.
Nos instalamos en el Hotel Cabra Corral donde siempre nos atienden de maravillas, muy recomendable y cenamos unos exquisitos pejerreyes inflados (plato típico del hotel). En medio de la charla llegaron Javier y Monica que venían por su lado, paseando de unos días antes.

NOA I 2011

El Safari en serio comenzó el domingo al salir de Coronel Moldes.
La idea era seguir el trazado de las vías del Ferrocarril Belgrano C 14 que es conocido como el Tren de las Nubes a través de la Quebrada del Toro, donde los paisajes se suceden uno tras otro y donde hacemos muchísimas paradas.
Enormes montañas con extrañas formas erosionadas por el agua nos dan la primera parada marcada en el itinerario y al rato, nos encontramos con el Fotografico cementerio de Puerta de Tastil en donde varios cruzaron el lecho del río seco para ir hasta las mismas cruces y tomar fotografías más de cerca.
Luego varios pueblitos que quedan a la vera del camino hasta que llegamos al mediodía a San Antonio de los Cobres donde almorzamos y descansamos un poco.
Por la tarde el camino ya nos muestra que nos alejamos de la civilización y aparecen el Alto de Chorrillo a 4.560 msnm en nuestra primera marca de altura y luego el Salar de Pocitos en donde todos pueden ver el primer borde de un salar.
De allí en adelante se suceden los primeros asombros de todos los participantes del Safari al entrar a una zona de paisajes increíbles que parecen traídos de otro planeta.
Llegamos a Tolar Grande cuando ya había caído el sol y nos acomodamos en el Refugio Afapuna como pudimos ya que estaba muy lleno de gente e incomodo para lo que estamos acostumbrados nosotros que por lo general siempre estamos solos allí.
En el cuarto de los hombres había un grupo de escaladores españoles que estaban aclimatando para escalar el Llullaillaco y en el cuarto de las mujeres, 2 francesas muy descompuestas y con un extremo malísimo humor.
Nos fuimos a cenar y el grupo entendió que son cosas que a veces pasan en estos sitios y les prometí que al día siguiente les conseguiría un cambio a un sitio más agradable.

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El lunes ya no era lunes para nosotros que estábamos de paseo por la Puna y al ver el hermoso sol de la mañana las caras estaban todas sonrientes.
Luego del desayuno, nos fuimos a pasear a los ojos de agua del Salar de Arizaro donde tuvimos una panchada de reflejos y paisajes increíbles. Caminamos poquito y despacio para ir aclimatándonos a nuestro primer día en la altura.
Regresamos al pueblito y fuimos a recorrer su estación de Tren que supo ser cabecera importante del ramal del tren que llevaba el azufre desde la Mina La Casualidad a Salta y también a Chile.
Ya al mediodía Inés nos había solucionado el tema alojamiento y nos ubicamos muchísimo mejor y más cómodos en 2 casas con buenas comodidades.
Pudimos descansar un poco y por la tarde a las 16 hs salimos a ver unas cuevas de sal y luego a trepar al Cerro 2 Conos para ver el atardecer frente al Cordón de Macón.

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El martes ya estábamos todos perfectos menos Javier que era el único que desayunaba oxigeno, aunque no se privo de hacer el recorrido de mas altura ese día con nosotros.
Salimos luego del desayuno rumbo a nuestro primer cruce del Salar de Arizaro que es el más grande de nuestro país. El cruce de este a oeste te mete en una inmensidad que hace que paremos en varias oportunidades a tomar fotografías y a disfrutar de esa sensación.
Tomamos el único tramo de asfalto que hay en la zona y que era usado por los camiones que transportaban el azufre a la Estación de Caipe y que nos asombra de su estado casi perfecto en varias partes después de tantos años sin mantenimiento alguno y tuvimos allí nuestros primeros encuentros con Vicuñas salvajes que nos cruzaban por el camino, trepando la montaña como si esto fuera un juego.
Luego de varias paradas, llegamos a Mina La Casualidad. Es impactante ver una ciudad enorme en medio de la Cordillera, totalmente abandonada.
Algunas Vicuñas que se acercan a tomar agua nos miran con incredulidad y asombro.
Luego de una breve recorrida en la que les cuento a todos la historia del lugar, nos dirigimos a lo que fue el Casino de Oficiales en donde nos sentamos a almorzar.
Nuestro camino sigue hacia la cumbre y hacia nuestro punto de mayor altura de todo el Safari. La Mina Julia esta allá en lo alto y justo en el límite con Chile.
Este año, la Semana Santa cayo un poco tarde y mis sospechas se empezaron a hacer realidad...Aparecieron las bardas de nieve y a medida que íbamos ganando altura eran mas seguidas y mas grandes. A pesar de ello seguimos adelante y logramos llegar hasta la cima a 5.035 msnm, donde pudimos bajarnos a tomar algunas fotografías del increíble sitio que muestra la mina de azufre a cielo abierto, el enorme campo de Piedra Pómez abajo del lado Chileno y a lo lejos las fumarolas en ebullición del Volcán Lastarria que se encuentra en actividad y que visitamos en diciembre de 2009 junto a un hermoso grupo de amigos, guiados por Eduardo Cinicola y Lucho Conejo Negro.
Nos quedamos solo un ratito allí por el frío y el viento y bajamos nuevamente atravesando un inmenso paisaje lunar donde aprovechamos a tomar las fotografías que no les deje hacer a la ida para poder llegar lo más temprano posible arriba.
Nuestro ultimo punto a visitar fue la Estación de Caipe y de allí regresamos a Tolar Grande completos de un día verdaderamente agotador.

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El miércoles nos levantamos un poco mas tarde y luego de cargar combustible y desayunar tranquilos entregamos las casas y partimos hacia un nuevo cruce del Salar de Arizaro pero esta vez de norte a sur en la zona donde se pone más ondulada la superficie y hay que andar con cuidado.
Luego de un rato de andar y de algunas paradas apareció a lo lejos el Cono de Arita, una extraña formación cónica en medio del salar que mereció varias paradas para estar cubierta perfectamente desde todos los ángulos y con todos los fondos posibles.
En las instalaciones de la Mina de Arita nos dejaron pasar al baño, cosa que en esos sitios, sobre todo para las damas es más que importante.
Nuestro camino siguió alrededor del salar en la zona sur hasta que entramos en una enorme vega llena de Llamas y Vicuñas entre las que rondaba un zorro muy campante y que pudimos fotografiar mientras se alejaba de nosotros.
Rodeamos un enorme escorial de lava volcánica y bajamos un difícil caracol hacia Antofallita donde paramos a almorzar nuestra vianda del día.
Antofallita es el último paraje salteño antes de entrar al salar de Antofalla que ya pertenece a la pcia de Catamarca.
Nuestro camino sigue por la estrecha huella que bordea el Salar de Antofalla de norte a sur por el margen oeste. Es raro circular por este casi sendero, con la sensación de estar metido en otro tiempo y en otro planeta, los colorees y las formas se van dibujando de manera muy rara. Hicimos una parada no programada en unos ojos de agua que se veían a bastante distancia y los chicos quisieron caminar hasta allá.
Yo me largue con ellos pero me regrese a mitad de camino, por el temor a que se hiciera de noche y perdiéramos el rastro de nuestros vehículos, así que me quede con la linterna en la mano marcando el camino de regreso que por suerte no hizo falta.
Y llegamos a Antofalla, en donde nos recibió Manuel y su esposa como siempre.

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En Antofalla siempre nos encontramos con gente amiga. Le dejamos algunas cosas a la directora de la escuela y partimos en nuestro recorrido del día.
La primera parada fue en los Ojos del Campo. Unos ojos de agua de colores muy interesantes en medio del Salar en donde estuvimos un buen rato y donde cumplí con mi amigo José Luis que no me creía que el agua era “roja” y que no tenia retoques de PS.
Caminaba hacia el salar donde queria hacer una toma picada con gran angular cuando de pronto aparecio un Topo muy jugueton y tranquilo al que no le molesto nuestra presencia...los llame a todos y se quedo sin problemas a que todos los fotografiaramos.
El camino seguía adelante y luego de varias paradas llegamos a Vega Las Quinuas a almorzar, donde nos esperaban Catalina, Antonio y su hermana que estaba de visita.
Recorrimos ese verdadero oasis en medio de la nada y charlamos con sus 2 habitantes antes de seguir camino.
De regreso la idea era tomar un atajo a la Vega de Botijuela que gana altura y por supuesto mejores y más fotográficas vistas de toda la zona.
Llegamos tan alto que se veia claramente al fondo el Volcan Peinado y el Condor.
Cruzamos un enorme cráter y luego de pasar varios ríos por donde desagua el glaciar del Volcán Antofalla llegamos a la Vega de Botijuela donde nos recibió Simon, su único habitante y todo un verdadero personaje.
Algunos subieron al Geiser apagado a ver el profundo pozo y otros nos quedamos en la vertiente. A la hora de las fotografías todos quisimos posar saltando para demostrar nuestra alegría y felicidad frente a este sitio realmente maravilloso.
Pero el sol nos corría y debíamos regresar al nivel del salar y cruzarlo para atravesar toda la Vega de los Colorados y llegar a nuestro destino del día en Antofagasta.
Así que partimos por una nueva huella de bajada que nos mostró Simon, mucho más simple que la anterior y con un cruce de vega sin riesgos mayores de encajadas y retomamos nuestro camino.
En la subida de Vega Los Colorados paramos varias veces y lo mismo fue en lo que quedo de camino y al fin llegamos a nuestro hotel en Antofagasta.

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El viernes cambiamos el cronograma y salimos temprano para la Reserva de Flamencos de Laguna Grande y el Cráter del Volcán Galán.
Hacia más frío de lo habitual por la fecha tardía en que realizamos el Safari pero abrigados pudimos bajar a hacer muchísimas fotografías de los Flamencos de la Reserva.
La rodeamos un poco entrando por su margen norte para lograr mas acercamientos. Luego seguimos camino hacia el cráter. Hoy tendríamos otra llegada de altura grande, aunque menor a la de la Mina Julia.
Llegar al borde del Cráter que es considerado el más grande del mundo impresiona y más cuando se ve la enorme y pronunciada bajada al interior.
Hicimos unas fotografías desde allí y como el clima lo permitía, nos animamos a bajar por una serpenteante huella en la que hay que ir con cuidado porque hay mucha arena y lajas sueltas.
En el interior del cráter circulamos a buena velocidad, como por una enorme autopista, aunque hay ríos de deshielo que cruzan la huella y canales profundos que nos mantienen atentos. Cualquier persona que no conociera esta zona podría llevarse más que un buen susto circulando distraído por los hermosos paisajes.
Llegamos a la Laguna de Diamante que se forma en medio del cráter a más de 4.500 msnm y el viento arreciaba tan fuerte que había olas que literalmente volaban fuera del borde y nos mojaban la ropa tiñéndola del blanco del salitre. Pero no habíamos llegado tan lejos para quedarnos en las camionetas así que bajamos a caminar y a hacer fotografías desde el borde de la hermosa laguna.
Ese fue nuestro punto final y debíamos emprender el duro regreso a la salida del cráter. Subimos sin grandes sobresaltos y volvimos a pasar por la Reserva de Flamencos con un cielo poblado de nubes que le daban un contraste espectacular al atardecer.

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Dejamos para el sábado, nuestro ultimo día en Antofagasta el Campo de Piedra Pómez y hacia allí salimos luego de desayunar y reponer algo de combustible en nuestros vehículos sedientos.
Ahora si pudimos disfrutar de la potencia visual de los Volcanes de Antofagasta y La Alumbrera y nos dimos una vueltita por atrás de la laguna para poder disfrutar de mejores vistas.
Recorrimos “los negros”, ese inmenso escorial de la lava de ambos volcanes que se va abriendo a medida que el camino avanza hacia una inmensa llanura.
La Pampa de Carachi es esta inmensa llanura que nos sorprende de golpe con un paisaje lleno de volcanes hacia el lugar que uno mire.
El Carachi a la derecha y mas allá el Volcán Blanco y el Campo de Piedra Pómez hacia donde nos dirigimos.
Hacia la izquierda, otro grupo de volcanes van apareciendo de a poco, uno a uno...el cola de ballena...el Jote...los jotitos...todo un lujo para disfrutar al maximo.
Unos pocos kilómetros más allá tomamos la huella que nos da la entrada al Campo de Piedra Pómez. Nos acercamos a los escoriales del Volcán Carachi del lado este y pasamos frente a ellos y nos metemos en el enorme arenal que parece interminable.
Debemos tener cuidado aquí para no encajarnos primero y para no romper ninguna goma mas adelante al pisar las piedras volcánicas.
Llegamos al mirador y nos tiramos de las camionetas a disfrutar de este increíble paisaje. Sin dudas todos quedan impactados al ver por primera vez este sitio único.
Bajamos del escorial para pisar el pómez y circulamos muy despacio, dejando que el paisaje se integre a nosotros y podamos creerlo y sentirlo.
Una vez encontrado donde entrar, nos detenemos a armar nuestra posta y de allí les indico la mejor y más segura manera de recorrerlo a pie sin riesgo a perderse.
Ya ha sucedido, según cuentan en Antofagasta que varias personas se perdieron caminando dentro de este enorme campo y es un riesgo que no quiero que corra nadie de mi grupo.
Llegamos en el mejor horario, no hace frío ni hay viento y de a poco van volviendo todos a la base y armamos la vianda del almuerzo.
Debemos partir lamentablemente pero lo hacemos bajo la promesa de que aun nos queda mucho por ver y sentir en este día.
Tomamos una huella que solo esta en los GPS pero que cuesta realmente distinguir sobre el piso a través del enorme mar de olas formado de cenizas volcánicas hacia lo que parece un lago seco que en realidad es Piedra Pomez sumergida y llegamos al borde.
Aquí hay que dar una breve explicación de como cruzar este sitio que implica algunos riesgos que no queremos correr, así que despacio voy entrando yo primero, tanteando la dureza del piso que cruje debajo de los mas de 3 mil kilos de la Toyota.
Ya en el medio del cruce les doy el aviso para que me sigan despacio y así logramos cruzar al otro lado y entrar a los escoriales del Volcán Carachi por los que vamos a circular en las próximas 2 horas.
Paramos cada 2 minutos y se hace difícil avanzar a ese ritmo pero los paisajes cambian en forma constante y todos queremos bajar de las camionetas.
Al fin damos con la cara oeste del Volcán y descubrimos una enorme laguna poblada de flamencos. Dejamos las camionetas apenas bajando de la huella porque la vega puede ser traicionera.
Recuerdo que hace un par de años entré en este mismo lugar con varias camionetas, motos y cuatriciclos cuando vinimos con el grupo de Panzer 4x4 y llegamos hasta el mismo borde del agua.
Ahora disfrutamos del sitio caminando, rodeamos a las aves para que no se alejaran mucho y hasta encontramos una serie de nidos de Flamencos vacíos, algo raro y difícil de poder ver.
Estabamos muy comodos y solo faltaba el mate, asi que las chicas fueron a buscar los implementos necesarios a las camionetas y tomamos la merienda en ese increible lugar.
El sol empezó a caer y debíamos apurar para salir por la huella lateral que sin luz se puede hacer bastante confusa.
Llegamos a Antofagasta ya con el cielo oscuro luego de un día realmente especial y tuvimos una cena de despedida de la puna muy amena.

NOA I 2011

Tomamos el último desayuno en la puna y nos preparamos a partir ya de regreso.
Nos despedimos de Javier y Monica que se adelantaban a nosotros y partimos con la idea de disfrutar de este maravilloso Safari hasta el último minuto.
Volvimos a disfrutar de la pampa del Carachi de paso hacia la Reserva de Vicuñas de Laguna Blanca.
Ya en el camino les empecé a hacer notar sobre como iba cambiando el comportamiento de las Vicuñas, antes atentas y nerviosas ante la presencia humana y ahora tranquilas y distendidas. Y es que se nota que nos acercamos a un terreno en donde son protegidas de la cacería furtiva y donde ellas se sienten mucho más seguras de nosotros, los humanos, los peores depredadores que ellas tienen aquí.
Llegamos al pueblito de Laguna Blanca pero no pudimos acceder al Museo...increíblemente era domingo y la encargada se había ido a casa de unos parientes y se había llevado la única llave de la puerta del museo...Protestando contra este tipo de cosas incomprensibles seguimos camino hasta la Cuesta de Randolfo que es el punto mas alto de este hermoso camino por donde se abandona la puna hacia el lado de Catamarca.
En los grandes medanos las chicas subieron y dieron allí su verdadera despedida de esta hermosa zona de nuestro país.

NOA I 2011

El resto es ya anécdota...Almorzamos unas milanesas exquisitas en lo de Pirucha, en Barranca Larga, hicimos noche en Aimogasta y al otro día enlace directo a Buenos Aires.
Sin dudas este Safari del NOA es una de los que mas me gusta hacer y seguramente lo estaremos repitiendo en Semana Santa del 2012. Consultamos si te interesa participar con nosotros de esta hermosa aventura.

 

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