Fue un Safari verdaderamente atípico y diferente.
Desde un comienzo resulto difícil conseguir alojamientos de buena calidad y en los lugares que yo quería, pero de a poco se fueron dando las cosas.
El grupo se armo con 3 camionetas y 8 personas que fueron quedando por el camino por diferentes motivos, ya con todo organizado; y la decisión fue no suspender nada y seguir adelante a pesar de todos los escollos que aparecían.
Así fue como arrancamos siendo solo 4 personas en una sola camioneta 4x4 y nos juntaríamos allá con Alejandro y su esposa que venían del sur en una Ranger.
Maria Laura llego puntual en micro a la terminal de Buenos Aires y en taxi hasta casa y Mónica desde su casa en San Isidro y puntuales salimos a las 14 hs con destino a Laboulaye donde teníamos planeada nuestra parada nocturna.
El hotel es re tranquilo dijo Mónica y a los 5 minutos, cuando todavía no habíamos acomodado las cosas, aparecieron patrulleros varios y una ambulancia y se llevaron a un chico accidentado que se alojaba precisamente en nuestro hotel. Por suerte no fue nada grave y quedo la primera anécdota y las recomendaciones a Mónica para que no hiciera más comentarios de esa índole.
El enlace hasta Mendoza fue re tranquilo. Un camión nos levanto una piedra que dio en nuestro parabrisas formando una pequeña araña que veríamos crecer a medida que pasaban los días y que por suerte no nos trajo ninguna demora. Por suerte tenia grabado el nombre del dueño en la lona...
Paramos en una zona de inundaciones a hacer unas tomas de aves y luego en un hermoso campo de girasoles y llegamos en horario para recorrer la ciudad que estaba llena de camisetas de River y de Boca, quienes jugaban esa misma noche su segundo encuentro de verano. El parque estaba lleno de policías que custodiaban todo y ejercían presión con su presencia para que las cosas discurrieran mansamente.

El Cerro de la Gloria nos recibió con toda su historia y recién reacondicionado después de muchos años con toda la belleza que le dio su creador.
Pudimos hacer algunas fotografías y aprovechar el recorrido con una guía que explico todo el significado que le dio el autor al monumento.
Luego de alojarnos fuimos a cenar al centro de la ciudad y la peatonal esta linda como siempre, esta vez con banderas futboleras en todos lados. River gano 3 a 2 esa noche.

El Cerro de la Gloria nos recibió con toda su historia y recién reacondicionado después de muchos años con toda la belleza que le dio su creador.
Pudimos hacer algunas fotografías y aprovechar el recorrido con una guía que explico todo el significado que le dio el autor al monumento.
Luego de alojarnos fuimos a cenar al centro de la ciudad y la peatonal esta linda como siempre, esta vez con banderas futboleras en todos lados. River gano 3 a 2 esa noche.

 

 

El domingo a la mañana, salimos temprano para la Cordillera, por lo que seria nuestro camino más turistico y de paso para ir aclimatándonos a la altura y al clima de Mendoza.
La ruta 7 que lleva al Cristo redentor y al paso con Chile estaba llena de autos y de turistas, así que nos armamos de paciencia.
Nos detuvimos en el lago de Potrerillos, donde están armando un paseo muy bonito para los turistas, con veredas largas que parecen la rambla de Mar del Plata.
También nos metimos un poquito adentro a ver un puente viejo del ramal del ferrocarril que pasaba a Chile por ese camino. EL Puente del Inca sigue igual que el año pasado, cerrado al paso de la gente que solo puede admirar su belleza a lo lejos.
Es triste ver como se deja caer un lugar tan bello sin hacer absolutamente nada para revertir la situación de filtraciones naturales que hacen peligrar esa estructura única en la zona.
Hicimos una breve parada para comer algo y seguimos hasta el Cristo Redentor al que subimos sin problemas, por un camino cada vez más lindo y mejor arreglado. Las vistas son muy bonitas desde allí arriba y nos llamo la atención la cantidad de nieve que había alrededor para la época de febrero.
Entramos al Parque Nacional Aconcagua para realizar la caminata instructiva hasta la Laguna de Horcones. Las chicas se fueron solas a la caminata con todas las instrucciones correspondientes y yo preferí reservar energías para lo que quedaba del día. Y volvieron después de 2 horas muy contentas y divertidas contando historias de mulas locas y algún que otro tropezón y caída, por suerte sin daños para las cámaras.
En Uspallata, salimos del asfalto y tomamos por el camino de los Caracoles de Villavicencio y ya nos estaban esperando en Minas de Paramillos para hacer un recorrido interno por las minas y aprender un poco de esos temas. Las minas son 3 y de diferentes niveles: La Gobernador que es la superior es la mas antigua y data de tiempos pre hispánicos, la Mina Sauce que es la intermedia es de tiempos hispánicos y Jesuíticos y la Mina Chile es la inferior y la mas moderna. Abandonadas al día de hoy, recién empiezan a ser explotadas turísticamente. Estaba cayendo el sol cuando entramos a los túneles y luego de recorrer varios centenares de metros por dentro pudimos ver las vetas de los metales preciosos que de allí se sacaban y la forma de extracción por derrumbes de arriba hacia abajo.
A la salida de tan interesante visita, ya casi era de noche, o las 10 de la tarde como dicen en broma los mendocinos. Esa noche cenamos frente al hotel y nos fuimos a dormir tempranito para descansar bien de un primer día verdaderamente agitado.

El lunes ya se notaba como un día mas tranquilo, con mucho menos turismo y dirigiéndonos por la ruta hacia un destino apartado y difícil para vehículos comunes.
Tomamos la RN 40 hacia el sur y nos desviamos en la 101 de ripio hacia el oeste, marchando de frente hacia la Cordillera de los Andes nuevamente.
En el Puesto Alvarado nos detuvieron los Guardaparques del Parque Provincial Laguna de Diamante para darnos las explicaciones típicas del lugar, de su conservación, de su flora y fauna y demás instrucciones. Es bueno que te den una bolsa de residuos para que traigas de nuevo todo lo que sobra y mas bueno aun que te cobren una multa si no la regresas llena.
Arrancamos con entusiasmo sabiendo que tendríamos un día muy lindo por delante y a poco de recorrer el camino empezaron a aparecer los animales prometidos. Una vega de agua dulce que acompaña al camino por su margen derecha, hace que todo sea verde y los animales estén por doquier rodeándonos. Infinidad de lagartijas de todos los colores y tamaño están sobre las piedras tomando sol y se dejan fotografiar, posando como modelos contratados.
Luego la inmensidad de la vista de la Cordillera en todo su esplendor, en un abra a mas de 4000 msnm, con una vista increíble de las montañas nevadas recientemente. Nos salimos de la huella principal para tomar a campo través y llegar al refugio del medio, donde puedo contarles las historias de gente que se ha quedado allí incomunicada y refugiada de tormentas de nieve.
Luego de la segunda abra, parece imponente el Volcán Maipo... con toda su copa tapada de nieve fresca y blanca y envuelto por unas nubes que presagian tormenta en cualquier momento. La imagen que nos brinda el momento es impresionante... Sol y tormenta a la vez sobre el Volcán Maipo y la Laguna de Diamante.
Y es como una invitación a seguir adelante y bajar hasta la misma orilla de la laguna. No había viento como la vez anterior que estuvimos allí y que apenas pudimos bajar de las camionetas... esta vez parecía que el espectáculo estaba puesto para nosotros, con la mezcla de sol y tormenta y una tranquilidad que daba para pensar.
Bajamos hacia la laguna y caminamos unos 800 metros hasta el borde del agua y allí pudimos hacer base para tomar algunas fotografías del imponente paisaje que nos estaba brindando la naturaleza. Pudimos estar casi una hora disfrutando de ese espectáculo de luces y sombras hasta que una pequeña llovizna nos aviso que la tormenta se nos venia encima.
Fue prudente comenzar el regreso hasta la camioneta, de a poco, ya que 800 metros en subida y a más de 3.200 msnm es para tomárselo con calma.
Debajo de una lluvia torrencial típica de montaña, seguimos camino hacia adelante bordeando la laguna hasta el puesto de Gendarmería al pie mismo de las lenguas de lava que bajan del volcán.
Siempre es un verdadero gusto refugiarse con los Gendarmes, compartir unos mates con ellos y dejar que nos cuenten de sus historias y anécdotas de puestos tan alejados de la civilización en lugares tan mágicos como este. Las chicas fueron una verdadera distracción para los ojos de estos gentiles y amables custodios de nuestra frontera y sus voces seguramente quedaron por un rato en ese puesto fronterizo, mezcladas entre olores a mate y a truchas recién pescadas. Al regreso, entramos al refugio Perón, en la parte más alta y con la mejor vista pero estaba demasiado tormentoso y apenas si se distinguía el volcán desde ese punto estratégico fotográfico, donde habíamos logrado unas fotografías espectaculares la vez anterior.
Llegamos a San Rafael a las 21,30 hs y era de día aun, nos alojamos y salimos a cenar al restaurante de siempre donde comimos unas exquisitas pastas caseras.

El martes paramos un poco la mano y nos levantamos a las 9,30 hs y luego de desayunar tranquilos nos fuimos para el Río Atuel donde teníamos planeado hacer Rafting y divertirnos un rato.
Luego de la explicación de rutina y armado el grupo nos metimos en el río, siempre acompañados de la gente de Extremo que son muy amables con nosotros. Nos reímos mucho y al regreso, nos regalaron un Cd con fotos y un video de nuestra experiencia en el bote sobre el agua.
Almorzamos en el nuevo parador de Extremo y decidimos seguir viaje recién a las 15 hs. Visitamos el Dique Valle Grande y subimos por el Cañón del Atuel, pasando por los pequeños diques compensadores de Aisol y Tierras Blancas hasta el Gran Dique del Nihuil que ocupa una superficie de más de 9000 hs que impresiona realmente.
Decidimos seguir por huellas hasta Malargue en vez de tomar el camino asfaltado y seguro, así que tomamos la RP 180 de ripio que parece una verdadera autopista y que rodea todas las aguas del Nihuil. Luego encontramos el desvío de lo que llaman las RP 124 y que solamente es una pequeña huella que creo, debe ser transitable solo para vehículos 4x4 equipados.
Había un poco de tormenta y empezó a llover cada vez más fuerte y la huella se iba poniendo cada vez más fea, pero adelante nuestro iba un vehículo al que tratábamos de alcanzar.
El GPS mostraba una zona de aguas por delante que había que atravesar en línea recta por el medio para llegar hasta Malargue. Yo no conocía ese camino en realidad pero me habían informado que era transitable sin inconvenientes... empecé a dudar de eso... Alcance a una Toyota 4x4 que iba con 4 puesteros de la zona y quienes me aconsejaron que me volviera hacia El Nihuil y tomara el asfalto a Malargue.
Ellos se desviaban justo a orillas del Salar de Llancanello y yo debía cruzarlo solo, con tormenta y ya eran las 20 hs. Al ver que yo decidí cruzar el salar a pesar de todo, el buen hombre que conducía la Toyota y conocedor del lugar, me dice: “Si se va a meter, pongale la doble de baja y metale segunda al mango hasta que termine el salar, no le afloje aunque haga trompos y va a llegar del otro lado... ah, y mucha suerte, cualquier cosa, nosotros estamos a 25 Km. mas arriba, se viene y puede pasar la noche en el puesto con nosotros“...
Ver que la Toyota arrancaba hacia el otro lado, me hizo sentir un poco desamparado y me plantié la duda de regresar 90 Km. hacia atrás y sumar 178 Km. de asfalto hasta Malargue. Por delante teníamos solo 45 Km., pero que prometían ser moviditos. Lo charlamos entre todos y decidimos intentar seguir las instrucciones de este buen señor. Así que segunda de baja y adelante a 4.500 RPM. Fue sin dudas una experiencia diferente... yo no pude ni soltar el volante para meterle agua al limpiaparabrisas y las decisiones se tomaban tan rápido que prácticamente estaban libradas a la suerte. Victoria me guió inteligentemente, leyendo las huellas de barro a la perfección y sin cometer ningún error por suerte, amenazada de ser ella la que debería caminar en búsqueda de un auxilio si nos quedábamos allí.
Después de cada paso complicado venia el comentario de que adelante estaría mejor, pero volvía el agua y el barro y el salar blando abajo... La cosa es que pasamos el salar y al fin nos detuvimos en el puesto Arroyo Malo donde pudimos consultar a un buen hombre sobre cual de los 2 caminos que teníamos por delante era el correcto y en mejor estado debido al clima para llegar a nuestro destino. Sin dudarlo me explico que el camino que tenia los postes era la mejor decisión, ya que allí tendría de donde atarme si me atascaba en el barro...” pero quédese tranquilo que si paso el salar, va a pasar por acá sin problemas “...
Así que repusimos el agua del limpiaparabrisas y al barro de nuevo... Al señor de Arroyo Malo lo recordaremos con cariño por un tiempo, ya que nunca nos dijo que había 2 ríos que deberíamos atravesar por el camino y que el barro era impresionante.
Solo dijo una verdad, pasamos sin encajarnos, pero sudamos la gota gorda y llegamos a Malargue exhaustos de cansancio. Nos fuimos derechito a Estación 7 a comer unas excelentes pizzas a la parrilla, con una rica cervecita y nos reímos de nuestra propia aventura y a dormir.

El miércoles nos levantamos temprano y llevamos la camioneta a un lavadero, porque estaba realmente intocable por todos lados. El tipo del lavadero se me acerca y me dice: ” mucho barrito eh!!! Parece que hubiera atravesado el salar”...y todos nos pusimos a reír...
Dimos un pequeño paseo por Malargue, haciendo algunas fotos del Reloj de la avenida central, de los canteros con flores y de la gente y volvimos a buscar la camioneta que parecía nueva.
El lavado completo de chasis, carrocería e interior en 45 minutos costo $ 30.- Increíble. Y nos quedamos más tranquilos que la sal y el barro ya no estaban con nosotros.
Tomamos la RN 40 al norte hacia El Sosneado y paramos a almorzar y a comprar algunos recuerdos en “Jamón del medio” donde nos deleitamos con unos ricos sándwiches de jamón crudo cortado a cuchillo con pan mojado con oliva y ajo. Juancho, el enorme perro del lugar dio a cuenta con todo lo que dejamos.
El camino al Sosneado es realmente muy bello, bordeando toda la margen del Río Atuel, tiene una vista de montañas especiales para fotografiar. La laguna del mismo nombre, tiene gran cantidad de animales de todo tipo y una posición excelente para caminar y tomar imágenes de pradera con fondo de montaña.
El viejo Hotel de piedra, abandonado apareció de golpe ante nuestros ojos y deja una imagen que hay que explicarla con la historia del lugar. Las piletas termales de aguas cristalinas se conservan casi perfectas, a pesar de su olor fuerte derivado de su alto contenido en Azufre. Nos metimos dentro del hotel abandonado y tomamos imágenes de sus ruinas y del paisaje a través de ellas. Una verdadera lastima que ese lugar no este cuidado como debiera y que los puesteros de la zona y algunos turistas lo elijan como alojamiento, dejando mucha suciedad alrededor.
Seguimos adelante hasta donde termina el camino. Allí están las ruinas de una vieja mina de Azufre y un pequeño pueblo abandonado. Cruzamos el inundado pueblo, viendo muy bien donde pisábamos para no encajarnos y subimos a las construcciones de la mina. Me sorprendió ver que habían blanqueado las paredes que estaban escritas con nombres propios y de amigos con los que alguna vez acampamos de noche allí.
La huella de subida al Volcán Overo se veía clarita y limpia y el camino se imagina increíble con la poca nieve que cayo en estas noches de verano en la zona. También nace allí la huella que lleva al lugar donde cayó el avión de los uruguayos y que se hace solo a caballo en un increíble paseo de 3 o 4 días.
Regresamos tranquilos, como paseando y tomando más fotografías de esos excelentes paisajes y nos toco un atardecer increíble. Cenamos en un restaurante en la entrada a Malargue, sobre la ruta, donde comimos muy bien y nos sorprendió un show en vivo de canciones conocidas que hicieron más ameno el momento del relax y la cena.

El jueves amaneció tormentoso y con lluvia... la cordillera no se veía desde el hotel y el pronóstico decía que estaría así todo el día.
Seguimos adelante igual con nuestros planes y salimos por la RN 40 hacia el sur con destino a La Caverna de las Brujas, donde nos esperaban para llevarnos por sus increíbles y fascinantes laberintos internos.
Con cascos y linternas es realmente impresionante hacer este paseo por las entrañas de la montaña, viendo directamente el efecto del choque entre continentes que formara en otras épocas el plegamiento de la Cordillera de los Andes. Una caverna gigante y abovedada nos recibe y de allí solo son laberintos de túneles en los que hay que trepar, agacharse y hasta arrastrarse por los pasadizos para ir recorriendo el lugar. Entre estalactitas y estalagmitas de diferentes tamaños y con grietas inmensas fuimos escuchando la voz de Sol, nuestra guardaparque guía que nos contaba y explicaba todo con lujo de detalles.
Salimos realmente maravillados con el lugar y con la experiencia de recorrer eso túneles oscuros e inmensos, rodeados de temores y misterios. Comimos una vianda en el parque y parecía que no nos queríamos ir de allí, pero había que partir y seguir camino.
El clima seguía feo, pero las ganas intactas. Tomamos el camino fronterizo del Paso Pehuenche a Chile, bordeando la margen del río Grande hasta el pueblito de Las Loicas, donde nos desviamos hacia el oeste para encontrar más paisajes y fotografiarlos. Los arroyos de la zona que deberían estar secos por la época corrían con aguas turbulentas.
Llegamos hasta los medanos de Ceniza volcánica y pudimos recorrerlos a pleno. El plan inicial era seguir adelante pero el clima se empeñaba en arruinarnos el día, así que decidimos regresar sobre nuestros pasos y cambiar de planes.
Volvimos hasta Las Loicas y tomamos rumbo oeste hacia las Termas del Cajón Grande, un paraje realmente hermoso donde ya había estado incluso pasando la noche allí mismo. Encontramos bastante gente en las termas, sobre todo acampando en la zona de los baños de barro, mas alejadas hacia el oeste. Y nos pusimos las mallas y nos metimos a las piletas termales que estaban buenísimas. El contraste de la lluvia fría sobre nuestras cabezas y el agua a 38 grados de la primera pileta termal terminaron por ser una experiencia por demás agradable y placentera. Nos quedamos mas de 1 hora metidos en 2 o 3 piletas hasta que no dio para más y salimos.
Luego de cambiarnos en una habitación que nos cedió gentilmente Débora, la encargada del lugar, nos fuimos al salón comedor donde nos esperaban una rica merienda, al lado del ventanal grande, admirando todo el paisaje del valle y el río bajo la lluvia. La verdad es que nos dieron ganas de quedarnos a dormir allí, pero nuestro destino era seguir adelante y regresar a Malargue.
El camino al regreso mostraba partes de la RN 40 desvastada por el agua de los ríos, con grandes grietas y cortes de camino que pudimos pasar sin inconvenientes. Quisimos ir a comer Truchas al Dique pero lamentablemente el dueño no nos quiso atender porque eran las 22 hs y según el, solo daba de comer hasta las 21 hs.

El viernes amaneció hermoso, despejado y con muestras de que la noche anterior había caído una linda nevada en las altas cumbres de la cordillera, que se veían a simple vista bien blancas y brillantes.
Tomamos la RN 40 hacia el norte, y nos desviamos paralelos al río Salado hacia el Valle de Las Leñas. Ahí nomás, nos salimos del camino para tomar una antigua huella que corre al otro lado del río, por el borde de la montaña y que no estaba en buenas condiciones.
Varios lugares derrumbados nos obligaron a transitar despacio y en uno de los lugares tuvimos que bajarnos a ver si era posible pasar. Por suerte, pudimos seguir y no tuvimos que retomar hacia atrás... la idea era entrar por ahí y regresar al atardecer por el camino tradicional de asfalto. Buscamos una huella que nos llevaría al norte pero estaba cortada por un río con agua abundante y una casa cercada con corrales y animales. Seguimos hasta toparnos con la Laguna de la Niña Encantada y fuimos a recorrerla.
Es increíble el color de esas aguas y dan ganas de tirarse al agua igual que “Elcha” pero sin desaparecer... Seguimos por ese lado del río hasta Los Molles, donde salimos al asfalto nuevamente.
Una breve visita al pozo de las ánimas, donde es impresionante escuchar el ruido del viento que parecen llantos y ver a las cabras como caminan por las paredes casi verticales. El complejo del Valle de las Leñas estaba lleno de gente. Salían los cuatriciclos con familias enteras, un grupo de monjas se hacían fotos mirando cada punto cardinal y una legión de gente pugnaba por pagar los $ 75.- por persona que te cobran por llevarte apretado en una 4x4 hasta el mirador del Valle Hermoso.
Paramos a comer unas empanadas, sentados afuera y al solcito, como ajenos a todo ese despelote de turistas y nos reímos viendo como se apretaban hasta 10 personas en un Defender 110 que hacia viajes turísticos. Una vez que el sol dejara de estar vertical, salimos para empezar a aprovechar la mejor luz y nos internamos en el camino que nos lleva al Valle Hermoso.
Este valle es para mi, uno de los lugares mas bellos de nuestro país, no solo por su entrada, sino por como se nos abre ante la vista y por todo su esplendor encerrado entre montañas. Llegar al mirador fue fácil, incluso trepamos un poco mas arriba con la camioneta, sin excedernos porque estaba la gente de turismo y no quisimos tener problemas con ellos.
Luego de las fotografías típicas de toda la vista hermosa del valle, empezamos a descender por el caracol para meternos en el corazón del valle. El camino es rispido y había barro producto de lluvias ese mismo día por la mañana, pero despacio y con tranquilidad logramos llegar abajo sin problemas.
Apenas pisado el valle nos desviamos por una huellita que apenas se veía y que baja al cauce del río hacia el norte y desde donde hay una vista muy buena de los deltas que forma el río al salir al valle. Estábamos casi arrancado de regreso cuando una sombra enorme cruzo por encima del capot de la camioneta....y me di cuenta que era un Cóndor que curioseaba nuestra camioneta. Bajamos lentamente y ahí estaba, casi detenido en el aire, arriba nuestro, mirándonos fijo. Fue un regalo de Dios tener esa oportunidad de fotografiar un Cóndor tan de cerca. Aparentemente era una hembra por su tamaño y joven ya que apenas estaba empezando a formarse el collar blanco alrededor de su cuello. Planeaba sin aletear arriba nuestro poniéndose a favor de la luz y a contraluz, aprovechando las corrientes de aire... pero no se alejaba mas de 40 o 50 metros de nosotros. Estuvimos aproximadamente 15 minutos con ese regalo que nos daba la naturaleza. Y nos duro el asombro por lo que quedo del día.
Volvimos a la huella principal y fuimos hasta la misma laguna, donde paramos a caminar un rato, hacer algunas fotografías más y sentir el lugar. La huella llega hasta el fondo del valle y hacia allá íbamos cuando nos sorprendió un vadeo con un cartel que decía 80 cm. de profundidad. Despacito lo pasamos sin inconvenientes y nos fuimos metiendo en el corazón de ese Valle Hermoso que hace perfecta gala a su nombre. Encontramos una cueva en una ladera de la montaña derrumbada, de donde salía agua, formando un pequeño arroyo. Maria Laura quiso ir a explorar, animada con sus experiencias de la mina en Paramillos y en la Cueva de las Brujas y tuvimos que frenarla, explicándole que allí estaba claro el tema de los peligros de derrumbe. Regresamos exhaustos este ultimo día, como queriéndole sacar hasta la ultima gota de paisajes y gastando hasta el final cada memoria en nuestras cámaras. Nos había gustado mucho la pizza de Estación 7, así que decidimos por mayoría absoluta volver esta última noche y comer nuevamente allí.

El sábado nos levantamos temprano y luego de cargar toda la camioneta a full con nuestras cosas, repusimos combustible, compramos algunos víveres y salimos hacia el sur a ver el corazón de la Laguna salar de Llancanello que tan mal nos tuviera el día que llegamos a Malargue.
El camino estaba barroso pero después de 2 días de sol, se había secado lo suficiente como para transitarlo sin problemas. Llegamos hasta la casa del Guardaparque y constatamos que aun no habían llegado de la ciudad donde duermen cada noche. Así que nos fuimos solitos por la huella que te lleva hasta la misma orilla de la Laguna.
Dejamos la camioneta en un lugar prudente, donde esta marcado por guardaparques y seguimos unos 600 metros a pie hasta el agua. Se veía un paisaje imponente y muchos Flamencos bien a lo lejos y todo reflejado en el agua de la laguna. Volviendo sobre nuestro camino, visitamos a los Guardaparques que ya habían llegado y les sacamos algunos folletos del lugar.
Nuestro camino seguía bordeando la parte noreste de la Payunia, que dejaremos para otro Safari Fotográfico en el futuro. Y de allí al desierto que nos lleva a través de Agua Escondida hasta La Pampa. Sorprendimos a un grupo de aves carroñeras alimentándose de un ternero muerto a escasos metros del camino y le hicimos el “aguante” por unos 20 minutos sin tener éxito de que volvieran por más frente a nosotros, así que seguimos adelante.
Llegamos a Victorica, con la luz del combustible encendida haciendo apuestas que nos quedábamos sin nafta y dejando caer la camioneta en cada bajada en punto muerto para evitar gastos innecesarios. Gane yo, por supuesto y llegamos a reponer sin necesidad de apelar a nuestro tanque suplementario de 32 litros que llevábamos en el techo. Llegamos a Santa Rosa y el hotel nos recibió con la pileta llena pero de agua muy fría, a la que solo nos animamos Mónica y yo por escasos minutos a riesgo de quedar congelados.
Allí La ultima cena fue bárbara y nos reímos recordando el paso complicado por la salina de Llancanello esa noche de lluvia y frío en la que tuvimos tanta suerte. El domingo, nos subimos a la RN 5 y la dejamos a Maria Laura en su 9 de Julio natal, donde nos comimos unas riquísimas empanadas que había preparado su mama para nosotros y seguimos camino hacia casa. La dejamos a Mónica en su casa y de camino a la nuestra ya estábamos pensando en nuestro próximo Safari al NOA en Semana Santa.

ENTRAR A LAS GALERIAS DE CADA SAFARISTA

Victoria Casella - Horacio Baldi - Mónica Cuzzuol - María Laura Apella