MARTES 11 DE ENERO
La noche anterior Laurita nos habían dicho que el desayuno era a partir de las 8 y como nosotros queríamos salir antes, iban a realizar una excepción y que desde las 7:30 podíamos tomarlo. No fue así y después del enojo de Horacio nos dieron algo para hacernos un te y algo para comer (ya había jamón cocido…jaja). Todo listo ?, bueno, salimos rumbo a Fiambalá – Pcia de Catamarca.
No me acuerdo la ruta que usamos, pero fuimos por Cuchilla Nevada, y eso nos sirvió para realizar un relevamiento del lugar que a nuestra vuelta seria nuestro segundo día en contacto con la carrera.
Si bien habíamos descansado en el hotel, los kilómetros realizados generaban cierto cansancio. El mate de Victoria seguía siendo riquísimo pero no vencía el cansancio, fue Raul el inventor de un “brebaje mágico”, energizante mezclado con gaseosa de pomelo! Estábamos como nuevos!!! (nuevo tips: “preparame un brebaje mágico”)
El almuerzo fue en un lugar conocido por Horacio, en un pueblo muy chiquito, y como teníamos que seguir viajando, fue livianito. Eso si los tostados tenían mucho jamón cocido… jaja
Por la tardecita, llegamos a nuestro hotel de Famatina, dejamos los bolsos y salimos a recorrer un poco, con destino a Fiambalá. Horacio, tenia marcado en el GPS una posible huella, un rio seco, precisamente donde había volcado Sainz en el 2009, por el que seguramente pasaría la carrera al día siguiente (los corredores, aun estaban en Chile), y decidimos hacer un poco de off-Road. El Land Cruiser resulto ser un tanque, Horacio un piloto muy experimentado en el manejo del 4x4, pero … (odio las partes del pero….), como nada es gratis, un tronco seco de un árbol caído decidió partirse en dos pedazos justo cuando la cubierta delantera izquierda de la camioneta estaba sobre el, provocando en la cubierta un flor de tajo en la parte interna. Calentura de Horacio, alegría de los vendedores de cubiertas. Aprovecho para insultar de una manera muy elegante y gentil al gomero que le puso las tuercas de seguridad a las gomas, no había manera de sacarla. Luego de un rato largo, con Victoria que se había perdido y a quien al final pudimos encontrar, con la camioneta en la ruta y la ayuda de los paisanos, pudimos cortar la famosa tuerca de seguridad, cambiar la rueda y seguir rumbo a Fiambalá.
En el pueblo, éramos “los del Dakar”, empezamos a recibir saludos y afectos de los lugareños, cosa que sucedió durante todo el viaje. Preguntamos a que hora se cerraba la ruta al tránsito, fuimos a cenar y al hotel a descansar un poco.

MIERCOLES 12 DE ENERO.
La ruta la cerraban a las 6 de la mañana, motivo por el cual fuimos temprano al lugar de paso. Llegamos 5:30, tranquilos nos sobra.. que es esa barrera y el patrullero de la provincia (Catamarca) cortando el paso ?... Si adivinaron, no dejaban pasar. Por suerte a cargo del operativo estaba el comisario XXX (no vamos a deschavar el contacto) que era amigo de Horacio, y que luego de unos cuantos toques y pases mágicos, nos dejo pasar con el password correspondiente que sirvió para los dos próximos controles.
Llegamos a las Dunas de Tatón y todavía no había amanecido, así que seguimos con los mates de Victoria. Ya se venia respirando los aires del Dakar, pero ahora era inminente. A los costados del camino, un montón de gente acampando, muy abrigada y esperando la carrera.
A medida que fue apareciendo el solcito, salimos de la camioneta para empezar a hacer fotografías del paisaje y subió la temperatura…. muchísimo, a la tarde creo que hacía cerca de 50 grados.
Nadie sabía por donde pasarían los pilotos, se sabía que harían una especie de U, pero no por donde exactamente. Decidimos seguir a un grupo que parecía que la tenia re clara. Subimos a uno de los medanos mas altos y esperamos. Después nos dimos cuenta que no pasarían por donde estábamos nosotros. El helicóptero de la organización, pasando lejos nuestro, nos indicaba que no estábamos en el lugar indicado. Gracias a las pericias y conocimientos del manejo sobre la arena de Horacio, pudimos llegar a metros de donde pasaban los competidores, llegamos justo cuando pasaba Pizzolito y pudimos ver a las motos, los cuatris, autos y camiones. Horacio pudo ver muy contento que el primero en pasar en autos no era el antipático de Carlos Sainz, sino quien resulto el ganador de la competencia: el príncipe carismático N. Al-Attiyah. A la noche vimos en la tele como Sainz había quedado colgado de una duna y Attiyah pasaba por otro lado (no paro porque se había olvidado la eslinga en el taller..jaja)
El calor era realmente insoportable. Cualquier ramita, yuyo o algo que generara una mínima sombra era todo un paraíso, pero estábamos a metros del Dakar. THIS IS DAKAR MAN !. Un espectáculo increíble: desde el ruido de los motores, la robustez de los autos, el tamaño de los camiones y el estado físico y mental de los corredores, sobretodo el de los cuatris y motos. No me voy a enganchar con el Dakar de nuevo!!... esta parte del relato estaba dirigida al viaje.
Cuando ya pasaron la mayoría de los competidores, regresamos al hotel de Tinogasta, ducha rápida y despedida…
Debíamos cargar combustible, pero el pueblo estaba todo cerrado con cintas para los del Dakar que pasaban por adentro saludando a la gente. Por supuesto que nosotros “éramos del Dakar” así que nos abrieron la cinta y pasamos hasta llegar a la estación del ACA en donde estaban parados varios camiones y camionetas de la carrera. Entro una moto y el pobre pibe no podía ni siquiera pasar la pierna por encima del asiento para bajarse pero estaban las chicas de YPF que le dieron animo a seguir. Luego de discutir un poco con “José Dakar” que se creía el dueño de la estación del ACA y de que Horacio le mostrara el carnet para que viera que era socio y cuando el enorme camión termino de llenar sus enormes tanques, pudimos cargar combustible y partir. Salimos rumbo al vivac de Chilecito. Seguimos siendo “los del Dakar”, saludando a la gente y hasta Gendarmería indicándonos el camino de la gente del Dakar. En el camino que une Catamarca con La Rioja hay un tramo de ripio que estaba literalmente destrozado y con guadales enormes de polvo que parecía talco. En uno de ellos, volcó un enorme camión, que quedo atrapado en un foso al costado del camino. Allí nos detuvieron y nuevamente el enorme Land Cruiser, paso el guadal a fondo en segunda y tapado por el polvo. |