VIAJES
CORDOBA - LA RIOJA / OCTUBRE DE 2007

El grupo se fue armando a pesar de varios inconvenientes que aparecieron a ultimo momento y al final quedamos 9 personas de los 12 originales que íbamos a ser.
Salimos de Buenos Aires puntuales el sábado a las 5 hs tal cual lo teníamos planeado. El enlace hasta Embalse fue perfecto y nos esperaba nuestra reserva a almorzar en la Parrilla Las Brasas que estaba llena de gente debido al feriado largo.
En Córdoba se respiraba aire de fiesta y era evidente el movimiento debido a la Fiesta de la Cerveza en la zona de Calamuchita.
Pensábamos alojarnos en la Estancia Río Quillinzo pero lamentablemente los dueños del lugar no cumplieron con su palabra, se ve que el dinero sigue siendo más importante que la palabra para ellos. Así que luego de almorzar nos dispusimos a hacer nuestro primer tramo de montaña.

El cruce de los Comechigones se hace por un camino mejorado al máximo y que posibilito la mejor comunicación entre Córdoba y San Luis. El camino que hace pocos años era casi intransitable es ahora una ruta de montaña en muy buen estado y sumamente disfrutable a nivel manejo y con amplios paisajes serranos para hacer fotografías.
Especial para ir poniéndonos a tono y enchufándonos en el Safari.
No faltaron las típicas paradas y los mates, aprovechando las vistas desde la altura del embalse y la represa.

    

Fue muy grata la sorpresa de encontrarnos con el Club Galloper en pleno en el balcón de Merlo, camino a la confitería del mirador.
Los saludos y bocinazos se hicieron sentir y el sentimiento de saber que uno esta siempre cerca de los amigos en cualquier parte es motivo de alegría.
Un buen chocolate caliente, admirando un paisaje diferente, que no se ve en muchos lados y la bajada por el caracol de asfalto casi destruido por las lluvias y los derrumbes nos demoro un poco más de la cuenta, pero tomamos el camino de la costa hacia San Javier.
Las chicas nos obligaron a hacer una parada en el Camino de los Artesanos, donde compraron algunas cosas que fueron llenando los baúles de las camionetas.

    

La Constancia es un lugar verdaderamente mágico y con una historia asombrosa que recorre épocas de antaño, historias familiares, creencias de la época.
Llegar a ella, demora unos 45 minutos de trepada en primera y en segunda por una de las laderas del mismísimo Cerro Champaqui, el más alto de Córdoba, hasta los 1.400 msnm.
Hacerlo de noche fue una experiencia diferente, matizada por chistes desde las otras camionetas que creían que el lugar realmente no existía y que era una broma.

    

Su dueño Luis y su esposa nos atendieron de manera excelente y nos dieron un trato preferencial, deteniéndose a contarnos la verdadera historia familiar de ese magnifico lugar.
Tuvimos oportunidad de subir haciendo trekking hasta casi la cima del Champaqui, cosa que logro solo Susana...los demás nos conformamos con llegar hasta el mirador, desde donde se divisa toda la zona de Traslasierra y el Dique La Viña.

    

Estar en la zona es sinónimo de visitar uno de los mejores museos multitematicos del país.
El Museo Rocsen, con más de 28.000 piezas de increíble valor, es un emprendimiento privado que maravilla al visitante. El recorrido por el museo te traslada a un pasado no tan lejano donde quedan a la vista recuerdos de cada uno.

    

Luego, quisimos conocer el Dique La Viña y su paredón de más de 250 metros de largo, que lo convierten en uno de los más grandes del país.
Una vista excelente de todo el valle que lo rodea y que sirve de contenedor de tanta agua.
Tuvimos la oportunidad de meternos por una huellita escondida que descubrí allá por el 2003 yendo del Cerro Áspero a San Juan y de allí a Mendoza.
El lugar ya no es tan desconocido y había unos chicos acampando en las cercanías de donde pudimos acercarnos hasta el borde del agua.

    

Luego de una cena maravillosa y otra noche de descanso en La Constancia, nos quedaría un enlace largo y rápido hasta el Parque Nacional Talampaya.
Salir tan temprano fue triste porque nos perdimos el increíble desayuno que sirven en la estancia, pero igual nos dieron un paquete con algunos scones caseros y riquísimos para repartirnos y disfrutar con el mate.
El enlace fue perfecto y a pesar de la distancia y el horario que nos corría, llegamos a tiempo para almorzar en el parador de Talampaya antes de embarcarnos en nuestra combi con Eric y Fabián.

Nos encontramos en el estacionamiento con unos muchachos conocidos del ambiente del 4x4 que estaban con sus familias disfrutando del Parque.
El recorrido por Talampaya fue muy bonito, acompañado por una pareja de Cóndores que nos sorprendieron en la zona de la chimenea y matizado por la música de la quena de nuestro guía Fabián en el fondo del Cañón, donde nos sentamos a disfrutar de la magia de los sonidos cuando el sol comenzaba a caer sobre el horizonte.

    

    

Llegamos al Pircas Negras a las 20 hs puntuales y nos encontramos con Claudio y Pasti que venían desde Río Negro y se sumaban con nosotros al Safari.
Durante la cena pudimos contarles todo lo que habíamos visto hasta el momento y también charlar de nuestro objetivo del día siguiente. Luego de una noche reparadora, nos encontraos a las 9 hs para salir hacia Laguna Brava. Con todos los pertrechos necesarios y los tanques llenos, encaramos el camino que lleva a Vinchina. Cruzamos el Rio Bermejo y nos sorprende La Quebrada de Troya con su cuesta de casi 7 km donde el paisaje cambia luego de cada una de sus muchísimas curvas.

    

El ingreso obligatorio a la Reserva por el pueblo de Jague y su calle principal, que se transforma en un cauce de río con las lluvias de verano, ya es simplemente un desvio. El asfalto pasa por un costado del poblado sin nadie que te detenga, lo que da un libre acceso a toda la zona sin ninguna indicación, carteles ni recomendaciones a la gente que no conoce.
Un verdadero descuido teniendo en cuenta que por allí se accede a un camino de altura que puede traer serios inconvenientes a las personas que no conocen el lugar. Hace algunos años atrás, se solía buscar al baqueano en Jague para recorrer la zona.
Un poco mas arriba, La Quebrada de Santo Domingo, donde empiezan a aparecer los colores que mas llaman la atención, mezclados entre los rojos, ocres y verdes, como una verdadera paleta de pintor.

    

Al llegar a la Quebrada del Peón, nos encontramos a la derecha del camino con el primero de los 13 refugios construidos en la época de la presidencia de Sarmiento, para que se refugiaran de las inclemencias del clima los gauchos que llevaban ganado a Chile, por los desiertos de Atacama y Tarapacá.
El Refugio del Peñón tiene la particularidad de ser el primero y la característica de estar situado en una zona de vegas con pastos y agua, que contenía naturalmente a los animales arriados en esas épocas.

    

Mas arriba, encontramos nieve fresca y algunos penitentes, aunque no fue necesario esquivar el camino...se notaba claramente que las maquinas habían estado trabajando hacia poco tiempo en la zona.
El Portezuelo de la Laguna nos obligo a una parada, admirados por la vista increíble de la Laguna desde lo alto.

    

    

Estábamos tan compenetrados con el lugar y el paisaje que no advertimos que se aproximaba un vehículo a excesiva velocidad y que casi estuvo a punto de llevarnos por delante.
Se trata de un guía de la zona que trabaja llevando turistas del Hotel Pircas Negras en una camioneta 4x4 sin equipamiento alguno, con una rueda de auxilio lisa sobre el techo apenas atada con unas sogas.
La belleza y la paz del lugar hizo que no reaccionáramos ante semejante imprudencia, pero tomamos nota del tipo de vehículo y de su chapa patente para hacer luego las denuncias correspondientes en el mismo hotel donde contratan sus servicios.

    

Bajar hasta la misma laguna es una sensación rara...el agua, por demás celeste con la iluminación de esa hora, se encuentra rodeada de una alta capa de salitre que parece contenerla.
Allá a lo lejos de se ven los restos de un avión que llevaba caballos y tuvo que hacer un aterrizaje forzoso por los años 50 y mas atrás de la laguna varios picos importantes como el Veladero, Bonete Chico y el Volcán Pissis que con sus 6882 metros es el segundo pico mas alto de América y el volcán mas alto del mundo.

    

    

    

El clima estaba increíble, con sol, 15 grados y sin viento, lo que presagiaba la amplia posibilidad de que podríamos hacer mucho más de lo que teníamos planeado en la zona. Nos quedamos todo lo necesario al borde de la Laguna y luego de estar convencidos de haber sentido todas las sensaciones del lugar, emprendimos la marcha.
De a poco fuimos ganando terrenos y rodeamos la laguna por su extremo norte hasta llegar al segundo Refugio. El Refugio Laguna Brava es de similar construcción a todos los demás, con una forma similar a un nido de horneros, pero con una ubicación totalmente diferente al del Peñón. Este se encuentra en una amplia planicie de altura, despojada de cualquier cosa que sirva de refugio.
A su lado, un gran corral de piedras demuestra que allí los animales eran guardados durante la noche, a modo de contención y de abrigo mutuo ante las inclemencias del clima. De hecho, en esta época de octubre, el corral se encontraba cubierto de hielo en su totalidad.

    

Otra característica de este refugio, es que a su lado se encuentra una tumba hechas con piedras, con una cruz que reza “El Destapado”.
Hay muchas leyendas sobre este esqueleto...alguna será verdad... Lo cierto es que Oscar y Cristina que son odontólogos coincidieron en que se trataba de un esqueleto de un chico menor de 15 años y aprovecharon su sapiencia para acomodarle la mandíbula que estaba salida de su lugar especial.

    

Dejamos los géiseres y el volcancito que están mas al norte para un futuro Safari que llegara hasta Corona del Inca y tomamos la huella que va hacia el este, a la Laguna de Mulas Muertas.
Pasando el enorme obrador que se encuentra trabajando en la zona, descendimos por un camino inundado, con mucha agua y barro que haría dificultosa la subida mas tarde. Llegamos hasta el tercer refugio, el de Mulas Muertas y de allí admiramos la vista de la hermosa laguna.

    

Luego de la subida por el barro donde las camionetas se lucieron desplegando toda su potencia, emprendimos el camino de bajada tras casi 4 horas de estar a más de 4000 metros de altura, sin ningún inconveniente.

    

La suerte seguía con nosotros...luego de pasar el Portezuelo y al costado de la huella, una Vicuña macho arriaba a su manada de hembras, alejándolas de otros 2 machos que estaban en las cercanías.
En plena época de celo, los mejores machos suelen acaparar grandes manadas de 8 a 20 hembras jóvenes a las cuales deben defender de los deseos de otros machos.
Las descubrí tras una curva y me detuve para darles tiempo a quienes venían atrás a observar este fenómeno que se ve pocas veces.

    

El macho estaba tan preocupado por los otros machos que no le molestaba nuestra presencia en lo mas mínimo y arriaba a las hembras contra nosotros.
Pudimos estar allí casi 30 minutos, sacando fotografías y filmando el acontecimiento.
Estaban tan cerca de nosotros que se les podía apreciar las caritas jóvenes a las vicuñas que seguramente serian servidas y preñadas por este valiente macho.

    

Quedaron al costado de la huella mientras nosotros seguimos nuestro camino de regreso.
Como correspondía, entramos a Alto Jague, ese pueblo asombroso que esta construido a ambas márgenes del cauce del río que lleva las aguas de las tormentosas lluvias del verano. Nos detuvimos en el puesto de la Reserva a abonar la entrada correspondiente y de paso le hicimos ver al encargado que era medio peligroso que la gente pasara sin nadie que le advirtiera sobre los peligros de andar solo por esos lugares.
En la cena, no dejamos de hablar de la manada de vicuñas y de la mandíbula del destapado.
El miércoles estaba programado un día tranquilo así que nos levantamos tarde y desayunamos como a las 10 de la mañana.
Luego de cargar las camionetas salimos hacia el sur y tomamos el camino que pasa por la Cuesta de Miranda....un camino hermoso que están destruyendo con un asfalto que no parece que durara mucho.
Nos desviaron varias veces por el cauce de un río seco y al final pudimos llegar a la Cuesta sin inconvenientes y donde paramos varias veces a admirar el paisaje y sacar algunas fotografías.

    

Ya en Chilecito, hicimos una visita a la Estación 1 del Cablecarril de la Mina La Mejicana, donde pudimos subir a la estructura de la balanza de las vagonetas... lamentablemente el museo ya no esta abierto de 9 a 18 hs como antes.
Parece ser que no terminan de entender que estar al servicio del turismo requiere de ciertos cambios a las costumbres lugareñas.

    

Así que nos tomamos el tiempo para almorzar tranquilos en La Posta y dejar reservado para la noche del jueves una mesa para todos y un show con folklore del lugar.
Llegamos a la Bodega Chañarmuyo Lodge a las 15,30 hs y luego de asombrarnos por la belleza del lugar, nos alojamos en nuestras amplias habitaciones.
La Posada de la Bodega es un lugar que tiene características especiales... Enclavado en plena montaña a más de 1700 msnm, con una vista increíble en un paisaje que mezcla el desierto con la montaña.
Amplios viñedos jóvenes rodean a toda la Posada y pueden ser recorridos a pie para sentir en la piel la energía propia del lugar.

    

    

La diferencia de temperatura entre el día y la noche es acentuada, así que nuestra visita programada a la Bodega y los viñedos esperaría hasta las 18 hs, lo que nos dio tiempo para darnos un buen baño y para hacer fotografías del lugar y sus alrededores.
Puntualmente se presento Roberto, que trabaja en la Bodega y nos hizo de guía en un amplio recorrido por todas las instalaciones.
Vimos que utilizan el agua proveniente del glaciar del Famatina y pudimos entender la importancia del daño que produce el cianuro que dejan las grandes empresas mineras en la zona y la influencia del calentamiento global que achica los hielos eternos de la zona al igual que los de todo el continente.
Recorrimos los viñedos y aprendimos lo que es un “pie” y como hacen los “injertos” a partir de “clones” que mejoran las variedades.

    

Visitamos las instalaciones de la Bodega, las barricas de cemento y los galpones donde dejan estacionar el vino en botellas antes de enviarlo al mercado.
Pudimos entender el proceso de desarrollo de un buen vino y probarlo directamente de los estanques en los que están siendo estacionados.

    

    

    

Esa noche los vinos de Chañarmuyo acompañaron un riquísimo asado que nos prepararon en la posada y que nos sirvieron en el hermoso resto con vista a la montaña.
El jueves, luego de desayunar, fuimos a visitar el Dique de Chañarmuyo, donde se aloja el agua que viene de los hielos eternos del Famatina y que luego se distribuye entre los productores de la zona que utilizan solo riegos por goteo para economizar ese bien tan preciado y ya de allí nos dirigimos a Famatina, donde deberíamos reponer combustible en el ACA y preparar nuestras viandas del mediodía.

En el camino pasamos por el pueblo de Campanas y pudimos visitar la iglesia que esta costruida en la plaza del pueblo.
Un intendente de Campanas quiso tirar abajo la iglesia porque le moslestaba que estuviera en la plaza y penso en construirla en la vereda de enfrente... gracias a Dios, el pueblo, muy inteligente hizo un cordon humano y no permitio semejante atrocidad.

Nos sorprendió el intendente de Famatina que se acerco a nuestro grupo con otras personas a investigar quienes éramos.
Luego de la correspondiente presentación, nos explicaron de su lucha contra la Minera Barrick Gold y de cómo habían logrado echarlos del Famatina.
Lamentablemente la lucha continúa y la llevan adelante día tras día para conservar sus preciadas montañas y el agua que es fuente de sus vidas.
Firmamos los petitorios al gobierno provincial y nacional y emprendimos nuestro camino hacia la Estación 9 de la Mina La Mejicana.
Nos entregaron un comunicado de prensa y un impreso con un escrito llamado “Libro de la Dignidad e indignidad Nacional”.
Tomamos la ruta hasta el desvío y antes de cruzar el río en Peñas Negras esta montado el puesto de control con barrera y todo para el acceso al Famatina, donde te toman los datos de nombre, apellido y numero de documento, además de los datos de los vehículos.
Allí nos detuvieron de nuevo y nos contaron que la gente de la minera trata de pasar hasta disfrazados de turistas en camionetas 4x4 particulares...Increíble!!!
Esta gente de la zona esta totalmente decidida a que el Famatina no se toque y nosotros le damos todo el apoyo desde nuestros lugares para que puedan lograr al fin su cometido. FOTO 72

Seguimos camino y fuimos a visitar a nuestro amigo José Caliva, un buscador de oro en la zona del Famatina que tiene muy bien armado un lugar donde le explica al turista el método y la manera de trabajo que utilizan para extraer el oro de la montaña, sin hacer ningún daño a la ecología.

    

José nos explicaba entre otras cosas que actualmente vive más del turismo que de las extracciones de oro, aunque todavía no tiene una tarifa estipulada por su trabajo de mostrar, explicar y enseñar lo que hace, sigue por el momento solamente recibiendo la propina de la gente.

    

    

José se ofreció gentilmente a acompañarnos hasta el campamento de la minera a cambio de que al regreso le permitiéramos cargar unas cosas en nuestras camionetas, lo que a pie le demandaría de 3 a 4 días de caminata. Aceptamos gustosos de tenerlo con nosotros y aprovechamos muchísimo su conocimiento de la zona y su gran sensibilidad para aprender de el todo lo que nos podía enseñar.
A medida que íbamos subiendo en altura, nos explico el origen del oro en Famatina, y la historia de porque se llama Mina La Mejicana.
Ya llegando a los 2560 msnm nos desviamos por una huella secundaria difícil de ver, para llegar hasta el pie mismo de unas formaciones rocosas llamadas “el pesebre” por sus extrañas formas.

El Pesebre que se ve de costado desde el camino principal, se aprecia en todo su esplendor desde este lugar al que es difícil acceder.

    

El Portezuelo Blanco a 2610 msnm nos asombra nuevamente y nos obliga a otra parada. Entre charlas con José, nos contó que el supo trabajar en las minas y aprendió a ver como destruyen todo a costa de sacar toneladas de oro.
Más de 200 mil kilos de oro, 450 mil de cobre y 350 mil de plata es lo que tenía planeado extraer la Barrick Gold en los primeros 2 años de explotación en el Famatina.

    

Llegando a los 2690 msnm, encontramos el Puesto Los Berros, con más de 150 años de antigüedad y que sirve de vivienda a los arrieros que tienen animales en la zona.
A los 2745 msnm esta el gran Cañón del Ocre desde el cual se puede apreciar una gran grieta en la montaña donde corre abajo el río de color amarillo oscuro.

    

La huella de nuestro camino baja hasta el mismísimo cañón y tras cruzar el río vuelve a trepar para seguir ganando altura.
Nos contaba José que el cauce del río se cruza 42 veces durante toda la trepada hasta la cima en la Estación 9 y que en la época de lluvias el torrente crece con intensidad y se lleva buena parte del camino.
A los 2850 msnm aparecen las Cuevas de Nandia, unas antiguas cuevas usadas por los pirquineros de principios de siglo 20.

    

A los 3200 msnm aparecen Las Encrucijadas, ruinas de una antiquísima mina de cobre y nos sorprenden los primeros cóndores que sobrevuelan atentos en lo alto, como atentos vigilantes de todo lo que hacemos allí. Levantamos a 2 muchachos que iban de a pie y querían llegar hasta la estación 9 para usarla como base a la escalada del Gral. Belgrano.
Y para demostrarnos que el mundo es chico, a los 3500 msnm, nos cruzamos con Gabriel 97, un forista de Toyoteros que andaba recorriendo la zona en soledad con su Toyo. Tras los correspondientes saludos y presentaciones a los demás miembros del Safari seguimos nuestro camino hacia lo alto de la montaña.
Los paisajes van cambiando en cada curva y la voz de José que nos sigue contando como un libro abierto todo lo referente a cada cosa que vemos, poniéndole su propio sentimiento y amor por toda la zona en la que vive con su familia.

    

Encontramos al fin las oficinas de la minera abandonada a los 4200 msnm, en el mismo estado que las hubiéramos visto hace 3 años cuando trabajaban a full muchas personas.
Hicimos una parada técnica y lo dejamos a José para que hiciera sus cosas allí y seguimos viaje por la última vega hasta los 4397 msnm donde encontramos al fin nuestro destino: La Estación 9 de la Mina La Mejicana.

    

En la estación 9 se cargaban las vagonetas y luego de pesarlas se las enviaba por el cablecarril de 35 km hasta la estación 1 en Chilecito, donde se procesaba el material. Las tolvas de llenado, la balanza, varias vagonetas y todas las instalaciones se encuentran en perfecto estado a pesar de estar abandonadas hace ya mucho tiempo. También encontramos un Defender corto de color amarillo que nos pareció abandonado y luego nos enteramos que era de unos muchachos que lo dejaron allí mientras iban a escalar el Gral. Belgrano.
Luego de recorrer el lugar y meternos en una de las bocaminas que esta en bastante mal estado, decidimos empezar el camino de regreso.

    

    

Dejamos a los mochileros que habíamos levantado en el camino e hicimos el tramo nuevamente hasta la minera donde nos esperaba José con unas bolsas. La bajada fue tranquila, entre charlas y nubes bajas que nublaban el camino.
Dejamos a José, sumamente agradecidos por su grata compañía y por sus enseñanzas y seguimos camino hacia Chilecito donde nos esperaba una cena con show, en donde el único que se animo a pasar papelones en el escenario fui yo.
El viernes salimos temprano de regreso hacia Córdoba, nos desviamos en Chamical y tomamos la Ruta de los Caudillos, para llegar a nuestro destino de los Túneles por la ruta 20 hacia Córdoba.
Hicimos una parada en Ambil, sobre la ruta 79, donde se encuentra la increíble iglesia que se niega a ser derrumbada.
Esta iglesia, bastante antigua tuvo un inconveniente en su estructura que cedió de un lado produciendo una quebradura en su estructura básica y que quedo con una inclinación muy visible hacia un lado.

Cuentan los vecinos del pueblo que intentaron derrumbarla con dinamita 3 veces pero la iglesia se resiste a caer... hoy queda como un monumento más de la zona. Arribando a la zona de los Túneles, pudimos apreciar el inmenso paisaje que se escondía tras una densa bruma. El mirador que permite ver 4 provincias fue una de las paradas obligatorias y tuvimos que suponer el paisaje ya que las nubes se cerraban bajas impidiendo disfrutar del panorama.

Siguió nuestro camino hasta Cura Brochero donde nos desviamos hacia Giulio Cesare por el Camino de los Artesanos. Aquí, los artesanos trabajan la alfarería básicamente, haciendo diversas variedades de vasijas, cacerolas y fuentes en barro cocinado que sirven para preparar exquisitos platos. Luego de detenernos a hacer algunas compras seguimos nuestro camino de montaña.

    

El paisaje de las Altas Cumbres cambia considerablemente del otro lado de El Cóndor, donde el camino hacia Copina nos muestra un paisaje increíble de sierras altas que nos deslumbraban al atardecer con la vista de las luces de la Ciudad de Carlos Paz y la Ciudad de Córdoba a lo lejos, mientras escuchábamos a Claudio que con prolijidad nos explicaba la delicadeza con que manejan los pilotos del Rally Internacional en esa zona de alta montaña.

La Ciudad de Alta Gracia nos recibió con las últimas luces del sol y el Spa Resort Solares del Alto nos aguardaba para pasar nuestra última noche de Safari. Luego de una cena, donde reino la camaradería y las anécdotas del Safari nos fuimos a descansar tranquilos de saber que por esta vez se acababa el paseo, pero que pronto volveríamos a estar sobre las rutas descubriendo otros lugares igual de mágicos.

Quiero agradecer a todos los integrantes de este Safari por su excelente onda y su gran capacidad de grupo y cordialidad.

Integrantes del Safari:

  • Oscar y Ana – Toyota Land Crusier
  • Jorge y Cristina – Mitsubishi L 200
  • Claudio y Pasti – Toyota SW4
  • Horacio, Susana y Cristina. – Nissan Pathfinder

En breve, las galerias personales de los participantes.


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TANO BALDI
SUSANA HELBLING
MARIA CRISTINA DELFINI